Es el resultado que arroja el sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia, efectuado entre los días 28 de septiembre y 1 de octubre, y publicado este domingo. El PSOE pasaría de 169 a 151 escaños, perdiendo nada menos que 18 diputados. El PP volvería a gobernar España con 169 diputados, los mismos que ahora tiene el PSOE. IU duplica sus votos, pero sólo lograría dos escaños más que ahora. CiU y ERC se mantienen sin cambios. Y la gran sorpresa es Rosa Díez: cuadruplica sus papeletas y consigue 4 escaños.
La gestión de la crisis está pasando ya una factura demasiado importante al PSOE. Y todavía nada se sabe del tan necesario nuevo modelo económico que, por ahora, no deja de ser un discurso muy bonito en el mundo color de rosa de Zapatero, pero que en la realidad se reduce a la nada. A la nada y a algo más: a recortes en investigación e innovación. Precisamente el que supuestamente iba a ser el pilar del crecimiento económico español para los próximos años.
El FMI ya ha anunciado que hasta 2014 no volveremos a recuperar la senda de bonanza económica que en 2007 perdimos y tanto nos cuenta volver a encontrar. 2014 son muchos años. La recuperación se plantea muy lenta. Y en 2012 hay elecciones. Si en dos años, y aprovechando el tirón de la presidencia europea, el Gobierno no consigue una política económica convincente, que se aleje de la improvisación de la que tanto se le acusa, nos va a ir bastante mal. Volverá la derecha y muchos de los avances sociales conseguidos en los últimos años, claves para la modernización de España, se verán puestos en peligro.
Y es que el Gobierno improvisa, según el 70% de los españoles, pero el 65% reconoce también que el PP ni ayuda ni hace propuestas concretas para salir de la crisis. Cagados estamos, si mierda llueve.
El Senado debate la propuesta de Entesa Catalana de Progrès (ECP) por la que se instaba al Gobierno a revisar la normativa sobre declaración de Fiestas de Interés Turístico Nacional o Internacional a aquellas que comporten maltrato a animales o personas. Pretendía penalizar, no suprimir, las fiestas en las que se produce maltrato animal. El PSOE vota NO, como el PP.
El Congreso debate la reforma de la ley de Extranjería creada en el mandato del PP y que continúa agrediendo los derechos humanos de los inmigrantes. Mantiene centros de internamiento para encarcelar a personas por intentar llegar a una vida mejor. El PSOE vota A FAVOR, como el PP. Por un lado se reconoce que necesitamos inmigrantes para que España y Europa crezca, y por otro, se les criminaliza, cual ladrones o asesinos.
El Congreso debate la propuesta del diputado de ICV, Joan Herrera, de recusar al papa Benedicto XVI por sus declaraciones en las que afirmaba que el condón no es la respuesta contra el SIDA. El PSOE se abstiene. El PP vota en contra.
La mayor crisis económica de la historia de España. Se ven los “brotes verdes”, la luz al final del túnel. El Gobierno decide reducir el déficit público aumentando impuestos indirectos: el IVA. Todos los españoles, desde el más rico hasta el más pobre, pagarán un 2% más en cualquier producto que consuman. Las rentas más altas podrán seguir evadiéndose fiscalmente mediante las SICAV, sociedades de inversión a las que se les retiene un mísero 1% de su beneficio, y con un capital mínimo de 2.400.000 euros. A pesar de todo, Zapatero insiste en que la subida de impuestos afectará a las rentas altas. José Luis, por si no había quedado claro: a los españoles no nos gusta que se rían de nosotros.
PD: Cuando el PP tiene razón, algo va mal. Cuando “el PP es el gran representante de las clases trabajadoras”, algo va fatal.
Sube el IVA del 16 al 18%, el reducido del 7 al 8%, y se mantiene la tasa superreducida del 4%. Por tanto, baja la progresividad. Es la carta más importante que hoy, por fin, el Gobierno ha puesto sobre la mesa. La otra: la retirada de los 400 euros, que finalmente sólo se dedujeron en año electoral, como muchos temían. Las rentas del capital: suben del 18 al 19% las menores de 6.000 euros, y el resto tributarán al 21%.
De las SICAV, finalmente, ni por encima se ha hablado. El paraíso fiscal nacional seguirá haciendo su función: evadir fiscalmente a las rentas más altas del país. La parte positiva: bajan el Impuesto de Sociedades cinco puntos a las PYMES con menos de 25 trabajadores, que tengan ingresos inferiores a cinco millones de euros y mantengan o incrementen los puestos de trabajo.
El gasto público se reduce un 3.9%, a pesar de que se mantienen políticas sociales, pilares del gobierno socialista, como la subida de las pensiones mínimas, más becas, más prestaciones por desempleo, medidas como la bonificación de 2.500 euros por nacimiento de hijo o adopción y políticas de dependencia. Sobre el salario de los funcionarios públicos, la vicepresidenta primera del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha dicho que “no perderán poder adquisitivo”. Algunos medios han interpretado esto como una subida salarial, pero teniendo en cuenta que el IPC marca índices negativos, podría suponer una congelación del salario. La vicepresidenta ha agradecido, además, a los representantes sindicales su disposición para el diálogo.
El principal argumento del PSOE: “Nuestra presión fiscal seguirá por debajo de la media europea” y se trata de “una reforma equitativa y solidaria”. Pero las rentas más bajas pagarán más, y los ricos seguirán pagando lo mismo: un insignificante 1%. Equitativa y solidaria sí, pero precisamente con las rentas más altas. Una reforma descafeínada, como descafeínado ha quedado también el Gobierno tras las embestidas de la crisis. Y la cosa no termina aquí. Todos los partidos, absolutamente todos, han criticado los Presupuestos. Ni la derecha, ni la izquierda, está conforme. El PSOE se situa en tierra de nadie, y se anticipa un otoño duro, con unos Presupuestos para 2010, que si se aprueban, será con un 5 “superhipermega” raspado.
El diario El Mundo no quiere quedarse al margen de la guerra económica entre PRISA y el PSOE, y entra también al trapo. Busca Pedro Jota cubrir el espectro de los lectores socialistas descontentos con PRISA en un intento, según publica PR Noticias, de “convertirse en el diario de mayor influencia en España” y “quedarnos con el lugar de El País”. Cree Pedro Jota que podrá copar todo el espectro político. Que sus lectores vayan desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, desde Losantos hasta Carod Rovira, pasando por el último pensionista del último pueblo de España.
La prensa española pierde credibilidad por segundos. Leer un periódico como El Mundo o El País es leer mierda, basura pura. Es leer editoriales, portadas y noticias que se enfocan en función de la cotización en Bolsa, del mercado y del beneficio. Son diarios que presumen de objetividad, pero que carecen absolutamente de ella. Padecen la subjetividad del balance de sus cuentas. Son los que controlan la opinión pública en función de sus intereses, y no dudan en mentir o cambiar de ideología de un día a otro con tal de ganar un euro más.
Es la política del marketing elevada hasta el infinito y más allá. Ya ni la ideología, ni los valores, ni nada, importa. Sólo el negocio, el beneficio. Y luego nos rasgaremos las vestiduras por la pérdida de valores en los jóvenes, cuando el mundo de la política ejemplifica día sí, y día también, que ninguna ideología, ningún valor, merece la pena mantenerse si se puede conseguir algo a cambio. Es la sociedad de la hipocresía, la que hace tiempo que perdió el sentido común. Los giros políticos de los medios y los partidos ya nos hacen perder el Norte.
Ni las brújulas podrán ayudarnos a situar a nadie en el dinámico espectro político que se está creando. Ya nadie es de izquierdas o de derechas. Ahora todos somos ambidiestros. Al final Rosa Díez fue una visionaria.
El Gobierno de Zapatero, mientras la economía española marchaba “bien”, mientras los excesos de la construcción y del sistema productivo desproporcionado que teníamos generaban las burbujas que nos explotaron, bajaba el Impuesto de Sociedades un 5%, el IRPF un 6%, eliminaba el Impuesto sobre el Patrimonio y devolvía 400 euros a todo ser viviente.
Las empresas, constructoras-especuladoras incluídas, pagaban menos por un beneficio obtenido de una manera que ahora nos ha llevado a todos a la hecatombe económica. La progresividad del IRPF no mejoró ni un ápice con un descenso generalizado del 6%, y tampoco lo hizo con una devolución generalizada de 400 euros. El Impuesto de Patrimonio disminuyó enormemente la presión fiscal sobre las familias más acaudaladas de este país, que son, lógicamente, las que mayor patrimonio tienen. La progresividad fiscal, algo que en teoría sí que es de izquierdas – y no “bajar los impuestos”, como tanto pregonaba el presidente – no ha mejorado nada desde que Zapatero llegara al poder en 2004.
La política fiscal post-crisis tampoco supone ningún avance. Ahora suben los impuestos a las rentas del capital, pero también impuestos indirectos como los que gravan el alcohol, el tabaco y la gasolina. Y lo más grave de todo: también el IVA. El que pagamos todos los españoles: empresarios, profesionales, millonarios, ricos… pero también estudiantes, parados, pensionistas… Es la política fiscal de siempre. La misma que nos encasquetaría un partido de derechas. Los beneficios, mientras duró la etapa boyante, fueron para los ricos. Ahora, cuando ya no hay beneficios, las pérdidas se “socializan” y nos toca a todos pagar los platos rotos.
Y luego los oiremos gritando que viene la derecha. Y nos sonará igual que el grito de Pedro avisando de que viene el lobo. Pero a nadie le importará, porque el lobo (PP) y el lobo disfrazado de cordero (PSOE) tienen la misma política económica. Por mucho marketing, por mucho que la autoproclamen de izquierdas o de derechas, a los ciudadanos, a los que menos culpa tenemos, nos tocará estar siempre pagando, que es gerundio.