En la vida, en la política, en la economía, con los amigos, …
Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer, ya no existe el silencio, en todas partes hay ruido;
si no sigues tus propios pensamientos, ¿cómo vas a entender el sentido de las cosas? Es imposible.
Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil.
… Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
la malherida España, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.
Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.
Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.
Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño—herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba—
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.
Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejó como un espejo bruñida su armadura
y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana… es mío».
Y es hoy aquel mañana de ayer… Y España toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.
Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre:
como el diamante clara, como el diamante pura.
Madrid. 1:39 AM. Tiempo para pensar. Tiempo para hacer resumen de los últimos meses y valorar lo bueno, lo malo, lo demasiado valiente, lo algo cobarde, lo quizás precipitado, lo demasiado mesurado, los nuevos amigos, los viejos verdaderos amigos, la familia desde lejos, el ser independiente…
El 18 de agosto de 2009 llegaba a Madrid en busca de una nueva vida. Reconozco que puse demasiadas espectativas en ella, y que muchas han terminado truncadas, pero ha merecido, y mucho, la pena.
Los pilares de mi vida han cambiado. Lo que me preocupa ha cambiado. El mundo, ahora, se ve de otra manera. Supongo que también influye el paso del tiempo, la multitud de nuevas experiencias que en tan sólo medio año he podido vivir, los nuevos amigos que he tenido la suerte de conocer, y con ellos, esta nueva vida.
Pero hay algo que no ha cambiado y que, aunque en estos meses he estado un poco más desconectado por razones de estudios, sigue estando ahí. Es el amor por mi pueblo, por mi tierra y por mi gente. Algo que quizás no ví tan claro hasta que a 2.000 kilómetros de distancia vuelven a poner en tu vida la situación de tu pueblo. Y ahora, desde lejos, lo ves mejor que nunca.
El alcalde ha denunciado al diario digital que desde hace 4 años me encargo de dirigir en Gáldar, mi ciudad natal. Y, a pesar de todo, tengo que darle las gracias. Me ha hecho ver que a pesar de todos estos cambios, a pesar de que mi nueva vida, mis nuevos amigos, mis nuevas preocupaciones, están en Madrid, en mi corazón y en mi alma siempre habrá un hueco para Gáldar y para Canarias, y con ellas, como antes, como ahora y como siempre, para la Libertad y para la Democracia. Con él emprendo una lucha en los juzgados por conseguir que mi pueblo por fin salga de la mierda literal en la que está metido, la corrupción y el caciquismo, y se lance al futuro con la fuerza y la valentía que nos caracteriza.
Es la 1:54. Tiempo de descansar. Pero mañana, como todos los días, tocará volver a luchar. Estaremos en primera línea. Buenas noches.
Aminetu Haidar. Esta mujer saharaui ha sido la causante de que, por fin, en España se reabra el debate sobre la situación del Sáhara Occidental. Un territorio que hasta no hace más de tres décadas era español y que en 1975, con un Franco agonizante, Marruecos nos arrebató, excusando el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, para anexionarlo a su régimen de monarquía absolutista.
El responsable de aquella decisión y heredero ya entonces del general Franco, Juan Carlos de Borbón, prefirió rendirse, cobardemente perder ese territorio, y centrarse en el proceso de profundo cambio político que en España se emprendía tras el fin de la dictadura y en medio de una crisis política de tamaño considerable.
Al Sáhara nunca nadie le importó. El debate se cerró entonces. Y 35 años después, una mujer saharaui, expulsada a la fuerza de Marruecos por ejercer su derecho a la Libertad de Expresión, remueve nuestra conciencia colectiva y vuelve a sacar a la palestra el problema que vive su pueblo, que algún día también fue nuestro, y que muchos españoles, y especialmente canarios, sienten todavía cercano.
Durante más de 35 años para este país, tan dado a olvidarse del pasado y aventurarse al futuro de la manera más improvisada posible, España se acababa en Tarifa. La inmigración, y ahora Haidar, nos recuerdan que hay tierra más allá del Estrecho de Gibraltar. Que esa tierra algún día fue nuestra, y que si alguien es responsable de la situación que ahora vive, somos nosotros. Que no podemos seguir haciéndonos los locos, que la situación del Sáhara tiene que solventarse, y que si en 1975 los Acuerdos de Madrid se firmaron para favorecer la autodeterminación del pueblo saharaui, 35 años después ya tendría que haberse producido.
Tenemos la capacidad y la obligación moral de tomar parte, intervenir, y zanjar la situación. Y el Rey, a pesar de que han pasado 35 años, no ha perdido el papel protagonista que se otorgó en 1975 y que ha mantenido en Política Exterior durante todos estos años. Debemos exigir también que la Unión Europea, de la que somos miembros, actúe. Y que todos los regímenes democráticos exijamos ante la ONU que en todo el planeta, y también en Marruecos y el Sáhara, se respeten los Derechos Humanos a los que precisamente hoy rendimos homenaje.
Soy Julio Mateo Castillo. Un canario llamado a consultas por tierras peninsulares. Vivo en Madrid, donde estudio las carreras de Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III.
Desde muy pronto mi abuela y mis padres supieron que esto de la política y el periodismo iba a ser lo mío. Desde niño pedía que me regalaran micrófonos para hacer “programas de radio” desde el traspatio de la casa. Ahora, la cosa ha empeorado. En mi pueblo, Gáldar, edito desde 2006 un periódico local que me ha hecho pasar por los juzgados por denuncias del alcalde. Además, he trabajado ayudando a construir otros medios online y webs.
Con mi llegada a Madrid, me incorporo a la sección madrileña de la asociación europea JEF (Jóvenes Europeos Federalistas). Soy su responsable de Tecnologías de la Información.