De la situación del PSOE en Gáldar

El PSOE en el municipio de Gáldar es un partido fuerte, con gran proyección histórica, que ha estado en prácticamente todas las legislaturas de la democracia en el poder, excepto durante el gobierno de Manolo Godoy entre los años 2003 y 2007. Es un partido, por tanto, que es máximo responsable de la situación actual del municipio de Gáldar y de la gestión que hemos tenido durante los últimos 20 o 30 años por estos lares, y debería serlo del futuro que se emprenda a partir de ahora, siendo capaz de corregir el rumbo y enmendar los errores cometidos, desde el profundo conocimiento de la complicada situación interna del Consistorio.

Demetrio Suárez primero, después su segunda de abordo, Encarnación Ruiz, sin pasar nunca por proceso de primarias, contribuyeron en buena medida a que la imagen del partido se deteriorara y mucho por la falta de renovación interna, de candidato legitimado y de programa con opciones reales de gobierno. Y ello se ha venido demostrando año tras año en las urnas, desde 1991, año en el que el equipo de Demetrio Suárez elevó al Partido Socialista a sus cotas más altas de popularidad, siendo apoyado por el 64,75% de los ciudadanos galdenses, obteniendo el récord absoluto hasta hoy de número de concejales a una formación política en Gáldar, llegando a aglutinar 15 ediles.

A partir de ese año, y después de ya varias legislaturas de Suárez en el poder, poco a poco el Partido Socialista empieza a decaer en las urnas. Así, en 1995 obtiene también mayoría absoluta pero por la mínima: 11 concejales, perdiendo más de 2.000 votos con respecto a la convocatoria anterior. En 1999 la tendencia prosigue y el PSOE, todavía con Demetrio Suárez a la cabeza, pierde la mayoría absoluta obteniendo 10 concejales y gobernando con Coalición Canaria de Domingo Mendoza durante los próximos cuatro años. El apoyo de CC a la permanencia de Suárez en el poder después de varias legislaturas consecutivas le cuesta al partido nacionalista la desaparición del panorama político municipal, dejando de tener representación municipal, y al PSOE la caída definitiva en las elecciones de mayo de 2003 en las que obteniendo tan sólo 6 concejales ya queda fuera de toda posibilidad de pactos y PP-UnPG (10) junto con el BNR (5) forman gobierno.

Sin embargo, a pesar de esta tendencia continuada desde 1991, la ciudadanía galdense aprecia, y quizás con razón, que el partido nunca se ha planteado una renovación programática y de líderes profunda, que permita enderezar el rumbo, cambiar la tendencia y volver a ser el partido que históricamente más apoyos recaba en las elecciones galdenses. Así, en 2003 Demetrio Suárez abandona el municipio prácticamente por la puerta de atrás. Es duramente criticado durante el acto de apertura de la nueva legislatura por no aceptar el veredicto de las urnas y no asistir a realizar el traspaso simbólico de poder al nuevo alcalde, Manuel Godoy. La nueva secretaria general del partido pasa a ser su segunda de a bordo y concejal de Urbanismo durante la etapa de redacción del PGOU que se convierte en el principal motivo, tomado por BNR y PP-UnPG, que hace salir definitivamente al partido del poder en 2003.

Durante los cuatro años de cambio de gobierno, con Manuel Godoy a la cabeza, y con el comienzo del ascenso político de Teodoro Sosa como concejal de Urbanismo, Encarnación Ruiz se ve abucheada e insultada en numerosas ocasiones por Teodoro Sosa, quien la acusa de prácticamente todos los males heredados de las legislaturas anteriores. Sin embargo, como se recordará, tras la salida de los 4 concejales del pacto entre BNR y PP-UnPG, Sosa comienza una maniobra de vuelta atrás, dirige la crítica hacia Manolo Godoy, y se prepara para acceder al poder en 2007 junto con Encarnación Ruiz, y hasta el día de hoy. Electoralmente, el PSOE desde 2003 no levanta cabeza. Con Ruiz al frente, baja más todavía, perdiendo otros 2.000 votos y quedando relegado a tan sólo 4 concejales durante todas las legislaturas en las que se ha presentado hasta hoy.

Los grandes problemas del municipio, la situación económica y financiera, con una deuda de más de 30 millones de euros generada durante el largo gobierno de Demetrio Suárez, y estrechamente unida a los problemas relacionados con la política de personal en el Consistorio, cuya plantilla, reflejada en el capítulo I de los Presupuestos Municipales constituye año tras año más del 50% del total del presupuesto, no se enderezan. Se prosigue con una huída hacia adelante. Lo único que se les ocurre en la legislatura anterior es intentar hacer un ERE en una administración pública, que finalmente no salió adelante, y en esta legislatura lo están volviendo a intentar, probablemente para volver a tropezar con la misma piedra. Sin embargo, la política de personal que informan en campaña es continuamente obviada. Ni la Bolsa de Empleo ni la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), promesas tanto de las dos legislaturas como de los dos partidos, nunca se han llevado a cabo, y sin embargo, el ERE, que nunca lo dicen en campaña, sí que lo ejecutan.

La llegada de la crisis económica ahoga al Ayuntamiento definitivamente. La falta de liquidez es total. Los sueldos de los trabajadores corren serio peligro y Gáldar comienza a parecerse cada día más a una situación tan dramática como la de Grecia. El riesgo de quiebra pone en evidencia que la gestión económica y financiera ha sido nefasta, y que a pesar de llevar en el poder desde 2007, el BNR desde antes durante más de un año y medio, y además siendo responsables de la concejalía de Economía y Hacienda, y el PSOE desde tiempos inmemoriables, no han sido capaces de enderezar el rumbo. Más bien al contrario. La política de austeridad brilla por su ausencia durante toda la primera legislatura en la que se gastan más de 2,5 millones de euros en financiar un grupo de gobierno inflado por concejales liberados, subidas de sueldos, cargos de confianzas, alcaldes por decretos, y un largo etcétera.

El PSOE volvía al poder en 2007 sin haber cambiado nada. Sin haber subido ni 1 décima en sus votos, sino más bien al contrario, sin haber regenerado el partido, sin haber sido capaz de construir un proyecto con opciones reales de gobierno. Así, el partido se convierte en un partido satélite de Teodoro Sosa, que monopoliza todos los éxitos y deja al PSOE los fracasos, y Chona Ruiz, en la ‘segundona’ de Teodoro Sosa. En un escalón al que Teodoro Sosa pisa para subir al poder cada cuatro años.

Esta legislatura en la que ahora estamos comienza muy mal para el PSOE. A pesar de haber logrado mantener los apoyos en las urnas, algo que sorprende incluso internamente donde se esperaba lo peor, el partido pierde cotas de poder dejando las concejalías más importantes copadas por el BNR-NC de Teodoro Sosa, por lo que se refuerza aún más la idea de partido satélite y de falta de liderazgo de Encarnación Ruiz de cara a la ciudadanía. Además, durante el proceso de negociación de pactos después de las elecciones, PP-UPG y CCN critican que Encarnación Ruiz, aún proponiéndoselo, no se ve dispuesta para ser alcaldesa de Gáldar, lo que aunque no siendo reconocido nunca públicamente por ella misma, profundiza aún más la idea de falta de liderazgo y capacidad ante los ciudadanos.

Transcurre el verano, y se empieza a atisbar cuáles van a ser las líneas políticas que está definiendo Teodoro Sosa para esta nueva legislatura. Comienzan los despidos masivos y el ERE comienza a sonar como un potente run-run que vuelve a desatar el caos entre los trabajadores de las Oficinas Municipales y de todos los servicios públicos del Ayuntamiento, que se ven drásticamente recortados e incluso algunos de ellos directamente cerrados tras los despidos masivos de todos sus trabajadores. Pronto, los ciudadanos se organizan y empiezan las protestas. El PSOE de Encarnación Ruiz, dirigiendo la concejalía de Servicios Sociales y apoyando con sus votos el gobierno de Teodoro Sosa, está siendo cómplice y testigo directo del mayor recorte de servicios públicos de la historia de la democracia en Gáldar, oponiéndose incluso a sus propias siglas en cuanto a lo de socialista y obrero, a su propio programa que defendía justamente lo contrario, y a la propia esencia del partido desde que lo fundara Pablo Iglesias en 1879. Los militantes no tardan en reaccionar y organizarse internamente, preocupados por la percepción que de ellos se está teniendo en la ciudadanía, y exigen un cambio de rumbo.

La legitimidad de la que ahora mismo goza la ejecutiva del Partido Socialista en Gáldar, encabezada por su secretaria general, Encarnación Ruiz, y el grupo socialista en el Ayuntamiento, encabezado también por Ruiz como número 1 en las listas, está bajo mínimos. Un sistema de democracia representativa como el que define nuestro sistema político en los Ayuntamientos se basa en la legitimidad de los representantes para representar a los ciudadanos. Y esa legitimidad se divide a su vez en dos tipos: legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. La legitimidad de origen hace referencia al momento de la elección, el momento en que los ciudadanos, mediante su voto, otorgan su confianza a uno u otro candidato, y la legitimidad de ejercicio a la rendición de cuentas al electorado, a la adecuación de las decisiones y políticas implementadas con lo que se comunicó a los ciudadanos en el programa que se iba a hacer y que hizo que éstos otorgaran su confianza a ese proyecto y no a otro. Evidentemente, esto último, tanto a PSOE como a BNR-NC, les queda muy grande. Un proyecto político no puede presentarse a unas elecciones garantizando estabilidad laboral, enviando incluso cartas personales a los trabajadores, y a los tres días de estar en el poder, emprender justamente el camino contrario: el camino de los despidos masivos. Y no lo puede hacer porque políticamente, como he explicado, está muy mal y pierde toda la legitimidad, pero es que, señores, moralmente, eso directamente se llama mentir y engañar al ciudadano descaradamente.

Por lo tanto, ante esta situación, quizás sea hoy el momento oportuno, quizás estemos en el lugar indicado, para emprender el proyecto de renovación interna que los ciudadanos vienen demandando al PSOE en las urnas legislatura tras legislatura, con el único pero no simple objetivo de volver a recabar la confianza de los y las galdenses que antaño confiaron masivamente en el proyecto socialista y que hoy, decepcionados, lo han abandonado. Esa decepción ciudadana se tiene que traducir en ilusión y valentía de los militantes para tomar las iniciativas que sean pertinentes para que el partido vuelva a generar la esperanza perdida, y deje de ser el satélite ni el escalón de nadie para subir al poder cada cuatro años. El PSOE no se lo merece, no se lo merecen sus militantes y, sobre todo, no se lo merecen los ciudadanos de Gáldar.

Julio Mateo Castillo
Director de www.galdarahora.es, estudiante de Doble Grado en Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Carlos III de Madrid y militante del Partido Socialista

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