Pues resulta que no, que aquella separación tan necesaria que nos vendieron hace unos años, ahora no lo es tanto. Román Rodríguez y Paulino Rivero han decidido que lo mejor de cara a las elecciones generales del próximo 20 de noviembre es volver a unirse para tener garantizada la representación en Madrid, no vaya a ser que no les salga bien la estrategia y se queden sin sillón en el parlamento nacional, lo cual supondría menos dinero para nuestros bolsillos, y eso, señores, no estamos dispuestos a tolerarlo.
“Mantenemos serias discrepancias ideológicas entre las formaciones nacionalistas, pero es mayor la amenaza centralista que se cierne sobre Canarias”. Son palabras de Pedro Quevedo, portavoz de Nueva Canarias, en un intento de justificar la alianza electoral entre su partido y Coalición Canaria, enfrentados durante los últimos ocho años en los que se han descalificado tanto orgánica como personalmente sus miembros. Sin embargo, después de tanto rifirrafe político, después de promover el insularismo barato y el pleito insular hasta cotas inaguantables, de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre ambas formaciones acudirán juntas a las urnas y, además, “intentarán hacer extensible el pacto a otros partidos minoritarios de índole nacionalista”, según informa El País.
Coalición Canaria ya no es ATI para el señor Román Rodríguez. Después de 8 años pasándose la pelota unos a otros sobre la responsabilidad de la mala situación económica del archipiélago, que cuenta con la tasa de paro más elevada del país con más de un 30% de desempleados, después de 8 años de acusaciones de que CC-ATI, como ellos la llamaban, se dedicaba a beneficiar descaradamente a Tenerife y a su provincia, podemos volver a unirnos, pretendiendo que nadie diga nada, para volver a tener sillón y sueldo en Madrid.
Y es que las circunstancias para Nueva Canarias no son buenas. En las últimas elecciones, a pesar de conseguir entrar en el Parlamento autonómico con 3 escaños, pierde en el Cabildo de Gran Canaria la confianza de buena parte de su electorado, después de 4 años con su máximo líder, Román Rodríguez, como vicepresidente de la máxima institución insular, pasando de 5 a 4 consejeros y quedando relegada a la oposición después de que el electorado grancanario le diera un voto de castigo importante al PSOE de José Miguel Pérez, con quien gobernó durante toda la legislatura 2007-2011, pasando de 12 a 7 consejeros y perdiendo más de un 13% de su electorado.
Esto supone para Nueva Canarias la pérdida de todos los puestos de gobierno, quedándole tan sólo algunos ayuntamientos, y estando, por tanto, en la oposición en las demás instituciones de Canarias, por lo que en esta legislatura, después de intentarlo con ese seudopartido del CCN de Ignacio González en 2008, y no conseguir llegar ni a un diputado, ahora lo intentará conjuntamente con Coalición Canaria, que ya tuvo en 2008 dos escaños en el edificio de la Carrera de San Jerónimo.
El nacionalismo, en la teoría política, es una ideología, y eso en los supuestos partidos nacionalistas canarios existe más bien a la baja. La única idea, la única ideología que se puede entrever, es la carrera por el poder y el dinero, por el negocio seguro, dejando bastante de lado cualquier valor o ideología y, por supuesto, a los ciudadanos. Su único argumento es esa “fuerza centralista”, esa más que supuesta “amenaza centralista que se cierne sobre Canarias” de la que hablan como si fuera una especie de monstruo que todo lo devora. Se creen que representan mejor a Canarias de lo que lo puede hacer Juan Fernando López Aguilar o José Manuel Soria, se creen más canarios que nadie, y con ese pin puesto en la corbata se presentan en mítines y ruedas de prensa como los salvadores de la patria en la que llevan gobernando desde ya ni se sabe, haciendo un turnismo patético en el poder, y diviéndose cuando les interesa, volviendo a estar juntos cuando interesa menos, y jugando mientras tanto a crear una división ilusoria entre Tenerife y Gran Canaria, entre Santa Cruz y Las Palmas, sin importarles lo más mínimo el futuro de Canarias ni de nadie.
Han gobernado Cabildos, han estado desde hace años y están en el Gobierno de Canarias, y no se consideran los más mínimos responsables de ese 30% de paro del que hablan acusando no se sabe bien a quién, ignorando que son ellos, Coalición Canaria y Nueva Canarias, Román Rodríguez primero, Paulino Rivero después, los únicos y máximos responsables de que las islas sean la región de todo el país con mayor desempleo y con mayor precariedad laboral. Son la garantía de la falta de futuro para Canarias y tienen la cara de seguir vendiéndonos la moto del progreso.
Y lo peor es que ni ellos mismos tienen futuro. Allá donde gobiernan se les ve. En Gáldar, sin ir más lejos, tenemos a Teodoro Sosa, firme candidato a vivir del mismo cuento que su amigo Román, el que por cierto ha dado también su apoyo al Expediente de Regulación de Empleo en una rueda de prensa. En fin, el certificado definitivo de la inoperancia y la falta de gestión que nos ha llevado hasta donde hoy estamos. Y desde luego, la última responsabilidad, como siempre, del ciudadano que vota. El próximo 20 de noviembre tendremos en nuestras manos la oportunidad de poner a estos vividores de la política donde se merecen. Donde puedan por fin dejar de jugar a su antojo con las islas como si fueran un puzzle de 7 piezas que cuando nos interesan van juntas, y cuando no, las separamos sin problema alguno.
Estudiante de 3º del Doble Grado en Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Carlos III de Madrid y director de www.galdarahora.es
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