Este lunes 24 la tarde-noche fue de asamblea en la sede del Partido Socialista en Gáldar, y hoy leemos en prensa un comunicado remitido por la ejecutiva en el que se recoge la oposición de los militantes a las formas y modos con que Teodoro Sosa y su grupo, el BNR-NC ha sacado adelante este Expediente de Regulación de Empleo, despidiendo también a 29 trabajadores más por la puerta de atrás este verano, suponiendo un recorte de la plantilla municipal de casi la mitad de los trabajadores y, por tanto, una merma en la calidad de numerosos servicios públicos, viéndose algunos afectados directamente con el cierre tras quedarse sin trabajadores.
El ERE no sigue absolutamente ningún criterio lógico de selección del personal, o al menos hasta hoy no se conoce, más que el de los mayores de 60 años, que no son ni la mitad de la mitad de la mitad de la lista negra de trabajadores despedidos. Se alega, además, una supuesta disminución de ingresos utilizando como base para ello sólo tres ejercicios económicos, los de 2008, 2009 y 2010, que según datos del propio grupo de gobierno y de la propia intervención municipal, tras quitar el ingreso extraordinario de la adjudicación del servicio de aguas en 2008 que ascendió a 10,9 millones de euros, nos encontraríamos con una línea ASCENDENTE de ingresos, en lugar de descendente como alega el grupo de gobierno en el punto número 1 de este expediente. No se ha hecho, tampoco, como exige la Ley de Estabilidad Presupuestaria y como venía reclamando la Intervención municipal desde 2008, un Plan de Saneamiento y Equilibrio Económico y Financiero que marcara las pautas de la desastrosa contabilidad municipal antes de pretender la ejecución del ERE. Como tampoco se ha hecho ni un sólo estudio sobre los Recursos Humanos del Consistorio ni la famosa Relación de Puestos de Trabajo (RPT), ni la Bolsa de Empleo pública que tanto el BNR-NC como el PSOE llevaban en su programa y ninguno de los dos han cumplido ni en 2007 ni en 2011.
Lo que sí que no llevaban en su programa era este Expediente de Regulación de Empleo, ni los despidos de agosto, ni los cierres encubiertos y recortes de servicios como la limpieza de los colegios, el centro de día de La Montaña, el servicio de Atención Temprana y Logopedia, el servicio de prevención y educación sobre drogas en los colegios, o el polémico cierre de la Escuela Municipal de Música, donde ya han sido despedidas 2 profesoras de piano y lenguaje musical y de clarinete, y otros tres profesores están incluídos en el Expediente de Regulación de Empleo. O también, incluso, la Oficina de Atención a la Mujer que se encargaba desde 2008 del desarrollo del Plan de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres y que desde las elecciones del pasado mayo hasta hoy ha perdido 3 de las 5 trabajadoras, y de las que quedan, que son dos, las dos están dentro del apartado de suspensión de este más que polémico ERE.
Soy socialista, soy de Gáldar y estuve ayer en esa asamblea. Y yo, como muchos otros lo expusimos anoche, no sólo no estamos deacuerdo con las formas y con los modos de prepotencia, altanería y sinvergüencería de nuestro alcalde, sino que tampoco lo estamos, por todo lo anteriormente expuesto, con el fondo de ninguno de los recortes planteados, máxime cuando “la vaca que no da para todos” está dando leche a raudales para los señores miembros y amigos del BNR-NC: 9 concejales liberados, 4 concejales cobrando 900 euros al mes por representación, cargos de confianza encubiertos, gerentes de empresas municipales con sueldos estratosféricos, productividades otorgadas por decretos de alcaldía y un largo etcétera de asesores, coordinadores y enchufes varios que desde 2007 contribuyen un poquito más a sangrar las ya paupérrimas cuentas municipales. Hay que predicar con el ejemplo, y cuando eso no se hace no se puede pretender que el cierre de todos estos servicios y el despido de todos estos trabajadores pasen como si tal cosa, sin que nadie diga una palabra más alta que la otra.
Lo dije ayer y lo vuelvo a decir aquí, porque yo no tengo miedo de que las cosas en las que no se está de acuerdo lleguen a Teodoro Sosa ni a los ciudadanos. Me parece increíblemente sano para la democracia, para el propio partido y, sobre todo, para el futuro de este pueblo. Los cuatro concejales del Partido Socialista que han votado en los plenos a favor de estos recortes, sin antes haber consultado ni con la ejecutiva ni con la asamblea del partido, y que ahora se mantienen en el grupo de gobierno mientras se están ejecutando, están dejando absolutamente de lado los principios socialistas de un partido de más de 125 años de historia. Serán co-protagonistas de la ‘etapa dura’, de los recortes de esta legislatura, que Teodoro, que no es tonto, ejecuta ahora, en los primeros meses del mandato. Con este posicionamiento están perdiendo un poquito más la noción de la realidad y alejándose definitivamente del mandato representativo que el 22 de mayo le dieron los ciudadanos, que no fue para esto. Por tanto, apelando a su responsabilidad como representantes públicos y como socialistas, cabría decirles, como recalqué anoche, que ser socialistas hoy en Gáldar es incompatible con levantar la mano en los plenos para seguir apoyando la dictadura de la prepotencia y la altanería de Teodoro Sosa. No se puede gobernar con las formas de la derecha, y menos, cuando los fondos, son también los de la derecha.
El modelo de municipio al que vamos es el de la privatización de todos los servicios públicos, al modelo de concesiones administrativas que impone Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, un modelo de copago, un modelo en el que los políticos no son los que gestionan. Para eso también la nueva Fundación. Ellos quedan relegados a cobrar y pagar, a manejar los números en los despachos, pero quien prioriza y gestiona los servicios son empresas privadas que priorizan también a la vez el beneficio privado para sus bolsillos, olvidándose de los intereses generales y de los ciudadanos. ¿Es ese el modelo de políticas públicas y de servicios sociales que queremos para Gáldar? Fuimos pioneros en construir y poner la primera piedra de casi todos, por no decir todos, los servicios sociales y el Estado de Bienestar en Gáldar y en este país, y no podemos cargarnos ahora nuestros propios valores, nuestra propia aportación a la sociedad, siendo también pioneros en matarlos y enterrarlos. Como bien dijo Demetrio anoche, “en Gáldar creemos que tenemos un muerto”, pero el muerto está más vivo de lo que, por intereses, nos cuenta nuestro querido alcalde, y nosotros, por seguir en el poder, nos creemos a pies juntillas.
El PSOE en el municipio de Gáldar es un partido fuerte, con gran proyección histórica, que ha estado en prácticamente todas las legislaturas de la democracia en el poder, excepto durante el gobierno de Manolo Godoy entre los años 2003 y 2007. Es un partido, por tanto, que es máximo responsable de la situación actual del municipio de Gáldar y de la gestión que hemos tenido durante los últimos 20 o 30 años por estos lares, y debería serlo del futuro que se emprenda a partir de ahora, siendo capaz de corregir el rumbo y enmendar los errores cometidos, desde el profundo conocimiento de la complicada situación interna del Consistorio.
Demetrio Suárez primero, después su segunda de abordo, Encarnación Ruiz, sin pasar nunca por proceso de primarias, contribuyeron en buena medida a que la imagen del partido se deteriorara y mucho por la falta de renovación interna, de candidato legitimado y de programa con opciones reales de gobierno. Y ello se ha venido demostrando año tras año en las urnas, desde 1991, año en el que el equipo de Demetrio Suárez elevó al Partido Socialista a sus cotas más altas de popularidad, siendo apoyado por el 64,75% de los ciudadanos galdenses, obteniendo el récord absoluto hasta hoy de número de concejales a una formación política en Gáldar, llegando a aglutinar 15 ediles.
A partir de ese año, y después de ya varias legislaturas de Suárez en el poder, poco a poco el Partido Socialista empieza a decaer en las urnas. Así, en 1995 obtiene también mayoría absoluta pero por la mínima: 11 concejales, perdiendo más de 2.000 votos con respecto a la convocatoria anterior. En 1999 la tendencia prosigue y el PSOE, todavía con Demetrio Suárez a la cabeza, pierde la mayoría absoluta obteniendo 10 concejales y gobernando con Coalición Canaria de Domingo Mendoza durante los próximos cuatro años. El apoyo de CC a la permanencia de Suárez en el poder después de varias legislaturas consecutivas le cuesta al partido nacionalista la desaparición del panorama político municipal, dejando de tener representación municipal, y al PSOE la caída definitiva en las elecciones de mayo de 2003 en las que obteniendo tan sólo 6 concejales ya queda fuera de toda posibilidad de pactos y PP-UnPG (10) junto con el BNR (5) forman gobierno.
Sin embargo, a pesar de esta tendencia continuada desde 1991, la ciudadanía galdense aprecia, y quizás con razón, que el partido nunca se ha planteado una renovación programática y de líderes profunda, que permita enderezar el rumbo, cambiar la tendencia y volver a ser el partido que históricamente más apoyos recaba en las elecciones galdenses. Así, en 2003 Demetrio Suárez abandona el municipio prácticamente por la puerta de atrás. Es duramente criticado durante el acto de apertura de la nueva legislatura por no aceptar el veredicto de las urnas y no asistir a realizar el traspaso simbólico de poder al nuevo alcalde, Manuel Godoy. La nueva secretaria general del partido pasa a ser su segunda de a bordo y concejal de Urbanismo durante la etapa de redacción del PGOU que se convierte en el principal motivo, tomado por BNR y PP-UnPG, que hace salir definitivamente al partido del poder en 2003.
Durante los cuatro años de cambio de gobierno, con Manuel Godoy a la cabeza, y con el comienzo del ascenso político de Teodoro Sosa como concejal de Urbanismo, Encarnación Ruiz se ve abucheada e insultada en numerosas ocasiones por Teodoro Sosa, quien la acusa de prácticamente todos los males heredados de las legislaturas anteriores. Sin embargo, como se recordará, tras la salida de los 4 concejales del pacto entre BNR y PP-UnPG, Sosa comienza una maniobra de vuelta atrás, dirige la crítica hacia Manolo Godoy, y se prepara para acceder al poder en 2007 junto con Encarnación Ruiz, y hasta el día de hoy. Electoralmente, el PSOE desde 2003 no levanta cabeza. Con Ruiz al frente, baja más todavía, perdiendo otros 2.000 votos y quedando relegado a tan sólo 4 concejales durante todas las legislaturas en las que se ha presentado hasta hoy.
Los grandes problemas del municipio, la situación económica y financiera, con una deuda de más de 30 millones de euros generada durante el largo gobierno de Demetrio Suárez, y estrechamente unida a los problemas relacionados con la política de personal en el Consistorio, cuya plantilla, reflejada en el capítulo I de los Presupuestos Municipales constituye año tras año más del 50% del total del presupuesto, no se enderezan. Se prosigue con una huída hacia adelante. Lo único que se les ocurre en la legislatura anterior es intentar hacer un ERE en una administración pública, que finalmente no salió adelante, y en esta legislatura lo están volviendo a intentar, probablemente para volver a tropezar con la misma piedra. Sin embargo, la política de personal que informan en campaña es continuamente obviada. Ni la Bolsa de Empleo ni la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), promesas tanto de las dos legislaturas como de los dos partidos, nunca se han llevado a cabo, y sin embargo, el ERE, que nunca lo dicen en campaña, sí que lo ejecutan.
La llegada de la crisis económica ahoga al Ayuntamiento definitivamente. La falta de liquidez es total. Los sueldos de los trabajadores corren serio peligro y Gáldar comienza a parecerse cada día más a una situación tan dramática como la de Grecia. El riesgo de quiebra pone en evidencia que la gestión económica y financiera ha sido nefasta, y que a pesar de llevar en el poder desde 2007, el BNR desde antes durante más de un año y medio, y además siendo responsables de la concejalía de Economía y Hacienda, y el PSOE desde tiempos inmemoriables, no han sido capaces de enderezar el rumbo. Más bien al contrario. La política de austeridad brilla por su ausencia durante toda la primera legislatura en la que se gastan más de 2,5 millones de euros en financiar un grupo de gobierno inflado por concejales liberados, subidas de sueldos, cargos de confianzas, alcaldes por decretos, y un largo etcétera.
El PSOE volvía al poder en 2007 sin haber cambiado nada. Sin haber subido ni 1 décima en sus votos, sino más bien al contrario, sin haber regenerado el partido, sin haber sido capaz de construir un proyecto con opciones reales de gobierno. Así, el partido se convierte en un partido satélite de Teodoro Sosa, que monopoliza todos los éxitos y deja al PSOE los fracasos, y Chona Ruiz, en la ‘segundona’ de Teodoro Sosa. En un escalón al que Teodoro Sosa pisa para subir al poder cada cuatro años.
Esta legislatura en la que ahora estamos comienza muy mal para el PSOE. A pesar de haber logrado mantener los apoyos en las urnas, algo que sorprende incluso internamente donde se esperaba lo peor, el partido pierde cotas de poder dejando las concejalías más importantes copadas por el BNR-NC de Teodoro Sosa, por lo que se refuerza aún más la idea de partido satélite y de falta de liderazgo de Encarnación Ruiz de cara a la ciudadanía. Además, durante el proceso de negociación de pactos después de las elecciones, PP-UPG y CCN critican que Encarnación Ruiz, aún proponiéndoselo, no se ve dispuesta para ser alcaldesa de Gáldar, lo que aunque no siendo reconocido nunca públicamente por ella misma, profundiza aún más la idea de falta de liderazgo y capacidad ante los ciudadanos.
Transcurre el verano, y se empieza a atisbar cuáles van a ser las líneas políticas que está definiendo Teodoro Sosa para esta nueva legislatura. Comienzan los despidos masivos y el ERE comienza a sonar como un potente run-run que vuelve a desatar el caos entre los trabajadores de las Oficinas Municipales y de todos los servicios públicos del Ayuntamiento, que se ven drásticamente recortados e incluso algunos de ellos directamente cerrados tras los despidos masivos de todos sus trabajadores. Pronto, los ciudadanos se organizan y empiezan las protestas. El PSOE de Encarnación Ruiz, dirigiendo la concejalía de Servicios Sociales y apoyando con sus votos el gobierno de Teodoro Sosa, está siendo cómplice y testigo directo del mayor recorte de servicios públicos de la historia de la democracia en Gáldar, oponiéndose incluso a sus propias siglas en cuanto a lo de socialista y obrero, a su propio programa que defendía justamente lo contrario, y a la propia esencia del partido desde que lo fundara Pablo Iglesias en 1879. Los militantes no tardan en reaccionar y organizarse internamente, preocupados por la percepción que de ellos se está teniendo en la ciudadanía, y exigen un cambio de rumbo.
La legitimidad de la que ahora mismo goza la ejecutiva del Partido Socialista en Gáldar, encabezada por su secretaria general, Encarnación Ruiz, y el grupo socialista en el Ayuntamiento, encabezado también por Ruiz como número 1 en las listas, está bajo mínimos. Un sistema de democracia representativa como el que define nuestro sistema político en los Ayuntamientos se basa en la legitimidad de los representantes para representar a los ciudadanos. Y esa legitimidad se divide a su vez en dos tipos: legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. La legitimidad de origen hace referencia al momento de la elección, el momento en que los ciudadanos, mediante su voto, otorgan su confianza a uno u otro candidato, y la legitimidad de ejercicio a la rendición de cuentas al electorado, a la adecuación de las decisiones y políticas implementadas con lo que se comunicó a los ciudadanos en el programa que se iba a hacer y que hizo que éstos otorgaran su confianza a ese proyecto y no a otro. Evidentemente, esto último, tanto a PSOE como a BNR-NC, les queda muy grande. Un proyecto político no puede presentarse a unas elecciones garantizando estabilidad laboral, enviando incluso cartas personales a los trabajadores, y a los tres días de estar en el poder, emprender justamente el camino contrario: el camino de los despidos masivos. Y no lo puede hacer porque políticamente, como he explicado, está muy mal y pierde toda la legitimidad, pero es que, señores, moralmente, eso directamente se llama mentir y engañar al ciudadano descaradamente.
Por lo tanto, ante esta situación, quizás sea hoy el momento oportuno, quizás estemos en el lugar indicado, para emprender el proyecto de renovación interna que los ciudadanos vienen demandando al PSOE en las urnas legislatura tras legislatura, con el único pero no simple objetivo de volver a recabar la confianza de los y las galdenses que antaño confiaron masivamente en el proyecto socialista y que hoy, decepcionados, lo han abandonado. Esa decepción ciudadana se tiene que traducir en ilusión y valentía de los militantes para tomar las iniciativas que sean pertinentes para que el partido vuelva a generar la esperanza perdida, y deje de ser el satélite ni el escalón de nadie para subir al poder cada cuatro años. El PSOE no se lo merece, no se lo merecen sus militantes y, sobre todo, no se lo merecen los ciudadanos de Gáldar.
Pues resulta que no, que aquella separación tan necesaria que nos vendieron hace unos años, ahora no lo es tanto. Román Rodríguez y Paulino Rivero han decidido que lo mejor de cara a las elecciones generales del próximo 20 de noviembre es volver a unirse para tener garantizada la representación en Madrid, no vaya a ser que no les salga bien la estrategia y se queden sin sillón en el parlamento nacional, lo cual supondría menos dinero para nuestros bolsillos, y eso, señores, no estamos dispuestos a tolerarlo.
“Mantenemos serias discrepancias ideológicas entre las formaciones nacionalistas, pero es mayor la amenaza centralista que se cierne sobre Canarias”. Son palabras de Pedro Quevedo, portavoz de Nueva Canarias, en un intento de justificar la alianza electoral entre su partido y Coalición Canaria, enfrentados durante los últimos ocho años en los que se han descalificado tanto orgánica como personalmente sus miembros. Sin embargo, después de tanto rifirrafe político, después de promover el insularismo barato y el pleito insular hasta cotas inaguantables, de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre ambas formaciones acudirán juntas a las urnas y, además, “intentarán hacer extensible el pacto a otros partidos minoritarios de índole nacionalista”, según informa El País.
Coalición Canaria ya no es ATI para el señor Román Rodríguez. Después de 8 años pasándose la pelota unos a otros sobre la responsabilidad de la mala situación económica del archipiélago, que cuenta con la tasa de paro más elevada del país con más de un 30% de desempleados, después de 8 años de acusaciones de que CC-ATI, como ellos la llamaban, se dedicaba a beneficiar descaradamente a Tenerife y a su provincia, podemos volver a unirnos, pretendiendo que nadie diga nada, para volver a tener sillón y sueldo en Madrid.
Y es que las circunstancias para Nueva Canarias no son buenas. En las últimas elecciones, a pesar de conseguir entrar en el Parlamento autonómico con 3 escaños, pierde en el Cabildo de Gran Canaria la confianza de buena parte de su electorado, después de 4 años con su máximo líder, Román Rodríguez, como vicepresidente de la máxima institución insular, pasando de 5 a 4 consejeros y quedando relegada a la oposición después de que el electorado grancanario le diera un voto de castigo importante al PSOE de José Miguel Pérez, con quien gobernó durante toda la legislatura 2007-2011, pasando de 12 a 7 consejeros y perdiendo más de un 13% de su electorado.
Esto supone para Nueva Canarias la pérdida de todos los puestos de gobierno, quedándole tan sólo algunos ayuntamientos, y estando, por tanto, en la oposición en las demás instituciones de Canarias, por lo que en esta legislatura, después de intentarlo con ese seudopartido del CCN de Ignacio González en 2008, y no conseguir llegar ni a un diputado, ahora lo intentará conjuntamente con Coalición Canaria, que ya tuvo en 2008 dos escaños en el edificio de la Carrera de San Jerónimo.
El nacionalismo, en la teoría política, es una ideología, y eso en los supuestos partidos nacionalistas canarios existe más bien a la baja. La única idea, la única ideología que se puede entrever, es la carrera por el poder y el dinero, por el negocio seguro, dejando bastante de lado cualquier valor o ideología y, por supuesto, a los ciudadanos. Su único argumento es esa “fuerza centralista”, esa más que supuesta “amenaza centralista que se cierne sobre Canarias” de la que hablan como si fuera una especie de monstruo que todo lo devora. Se creen que representan mejor a Canarias de lo que lo puede hacer Juan Fernando López Aguilar o José Manuel Soria, se creen más canarios que nadie, y con ese pin puesto en la corbata se presentan en mítines y ruedas de prensa como los salvadores de la patria en la que llevan gobernando desde ya ni se sabe, haciendo un turnismo patético en el poder, y diviéndose cuando les interesa, volviendo a estar juntos cuando interesa menos, y jugando mientras tanto a crear una división ilusoria entre Tenerife y Gran Canaria, entre Santa Cruz y Las Palmas, sin importarles lo más mínimo el futuro de Canarias ni de nadie.
Han gobernado Cabildos, han estado desde hace años y están en el Gobierno de Canarias, y no se consideran los más mínimos responsables de ese 30% de paro del que hablan acusando no se sabe bien a quién, ignorando que son ellos, Coalición Canaria y Nueva Canarias, Román Rodríguez primero, Paulino Rivero después, los únicos y máximos responsables de que las islas sean la región de todo el país con mayor desempleo y con mayor precariedad laboral. Son la garantía de la falta de futuro para Canarias y tienen la cara de seguir vendiéndonos la moto del progreso.
Y lo peor es que ni ellos mismos tienen futuro. Allá donde gobiernan se les ve. En Gáldar, sin ir más lejos, tenemos a Teodoro Sosa, firme candidato a vivir del mismo cuento que su amigo Román, el que por cierto ha dado también su apoyo al Expediente de Regulación de Empleo en una rueda de prensa. En fin, el certificado definitivo de la inoperancia y la falta de gestión que nos ha llevado hasta donde hoy estamos. Y desde luego, la última responsabilidad, como siempre, del ciudadano que vota. El próximo 20 de noviembre tendremos en nuestras manos la oportunidad de poner a estos vividores de la política donde se merecen. Donde puedan por fin dejar de jugar a su antojo con las islas como si fueran un puzzle de 7 piezas que cuando nos interesan van juntas, y cuando no, las separamos sin problema alguno.
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