Y llegó el día. En realidad todos los que conocemos al Teodoro Sosa de verdad, no el que se nos pinta en carteles cada cuatro años, ya lo sabíamos. Era su idea desde que entró en el Ayuntamiento, o incluso antes. Hacer majo y limpio, con la idea de limpiar el Ayuntamiento de los malvados trabajadores municipales que nunca estuvieron ahí para adorarle y meter a los suyos por detrás, a escondidas, sin que ninguna voz que pueda llegar a ser demasiado molesta pueda hacerse eco. Pero se equivocó. Porque voces hay muchas, tantas como ciudadanos indignados por una política de personal marcada desde el primer día por el enchufismo, el nepotismo, los intereses personales y el afán de protagonismo por encima de todo y de todos.
Dice que lo hace por la grave situación económica del Ayuntamiento. Y eso también lo sabíamos. Nunca Gáldar, desde el comienzo de este siglo, ha tenido una situación financiera mejor que ahora. Con más de 30 millones de euros de deuda desde que Demetrio Suárez dejara la alcaldía, las cuentas de la tesorería del Consistorio nunca han salido. Y sin embargo, tuvo la cara de gastarse en la pasada legislatura 2,5 millones de euros en sueldos de 7 concejales con dedicación exclusiva, otros 4 cobrando 900 euros al mes, y más de 7 cargos de confianza con sueldos casi siempre superiores a los 3.000 euros mensuales. Y no sólo eso, al empezar esta legislatura en la que prometió no tener cargos de confianza, se aumentó de 7 a 9 el número de concejales liberados, y de nuevo, otros 4 concejales cobrando los 900 euros al mes en concepto de representación. Dijo no a los cargos de confianza, pero fiel a su estilo, no iba a renunciar a que sus lacayos más cercanos estuvieran rondando las oficinas municipales controlando a diestro y siniestro. Pronto llegaron las noticias de la contratación de asesores con sueldos estelares, cercanos incluso a los 5.000 euros, que provocaron incluso divisiones internas dentro del propio partido, si se le puede llamar así a la asociación de amigos que quieren vivir del cuento en la que se ha convertido, o quizás siempre fue, el Bloque Nacionalista Rural.
Y si después de estas cifras, vemos lo que dicen que se van a ahorrar con el ERE, la indignación puede aumentar por segundos. Los que tengan problemas cardíacos mejor que no sigan leyendo este artículo. Según los datos del grupo de gobierno de Teodoro Sosa, la extinción del contrato a 54 trabajadores implicará una disminución anual de los costes de personal por 1.460.981 euros y la suspensión temporal de contrato a 84 trabajadores supondrá una disminución anual del coste de personal de 1.111.971 euros. La suma de ambas: 2,5 millones de euros, justo lo que se gastó el señorito en la pasada legislatura en pagarse a sí mismo y a sus amigos los lujosos sueldos de los que disfrutaron durante más de 4 años.
Es evidente que el Ayuntamiento de Gáldar ha tenido siempre una gestión de personal increíblemente desastrosa. Y también es evidente que los servicios municipales no están funcionando como es de desear. Por lo que la conclusión es clara: la gestión de Recursos Humanos y la ubicación de cada trabajador en su puesto de trabajo, con las funciones que tiene actualmente, está generando un organigrama caótico más digno del camarote de los hermanos Marx que de una entidad pública como es el Ayuntamiento de Gáldar. Prometieron la Sociedad Deportiva Municipal. Prometieron la creación de sociedades culturales y de ocio. Prometieron potenciar el deporte base desde las Escuelas Deportivas Municipales que antaño funcionaban desde el Ayuntamiento y que ahora ha tenido que retomar la iniciativa privada de clubes como el Egonaiga ante la fuerte demanda de los niños y jóvenes galdenses. Y lejos de cumplir nada de eso, para lo que hubieran necesitado una reorganización de trabajadores y una puesta a punto de todos estos servicios, con los que además hubieran obtenido muchos ingresos que incluso podrían haber dejado beneficios en las arcas municipales que ayudaran a mermar la delicada situación financiera de la deuda, nos encontramos en este comienzo de legislatura que lo que pretenden es cargarse además lo poco que queda. La Escuela Municipal de Música, cerrarla, mutilando así de origen a la Banda Municipal de Música, premiada internacionalmente y gran baluarte de la cultura galdense. Haciendo justamente lo contrario, haciendo justamente lo que de verdad prometieron desde 2007, hoy el Ayuntamiento tendría más empresas públicas y entidades que estarían generando empleo, puestos de trabajos tan necesarios en los tiempos que corren, y además, si fueran bien gestionadas, también ingresos para el Ayuntamiento. Y lo fundamental que es de exigir a cualquier entidad pública local: SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD. Gáldar sería otra bien distinta. Los lamentos de miles de ciudadanos afectados por los fuertes recortes, y ahora también por el ERE, serían otros.
Pero, ¿por qué no está pasando esto? Porque simplemente tenemos un grupo de gobierno con unas personas a las que no se les puede exigir nada, no se les puede pedir, ni siquiera, que trabajen, que es para lo que cobran. Y en esa tesitura de falta de iniciativa y ganas de coordinar un Ayuntamiento, una entidad compleja donde las haya, se ven incapacitados para gobernar nada y ven que, para ellos, lo mejor es privatizarlo todo, cargarse todo lo que puedan, y tener que gestionar lo menos posible. Falta de preparación y falta de ganas se unen en un cóctel peligrosísimo que ha terminado haciendo más daño a Gáldar del que nunca nadie podía haberle hecho en tan poco tiempo.
Pero el tiempo corre a nuestro favor. Cada día que pasa, cada día que Gáldar se despierta más apagada, cada día que el municipio tiene una persona menos que se levante por las mañanas ilusionada por trabajar por su pueblo y salir adelante por el futuro de sus hijos y de sus nietos, cada día que se apaga una ilusión, se encenderá la de cientos y cientos de ciudadanos y ciudadanas indignados, galdenses, dispuestos a estar ahí para que las cosas cambien de verdad, de una vez por todas, que los eslóganes sean cosa del pasado, que las realidades sean el presente, el pan de cada día. Personas como por ejemplo Toba, reconocido por niños, jóvenes y mayores como ejemplo de lucha incansable por la juventud de nuestro municipio, por el deporte y el ocio de nuestros hijos. Y muchos otros que han sido ya despedidos como él, que se ven ahora afectados por el ERE, o que alguna vez tuvieron algo que ver con la prepotencia y altanería de Teodoro Sosa y pasaron el mal trago de aguantarlo. Hay futuro. Hay esperanza. Lo que no tiene que haber nunca es miedo. Porque nadie, ni siquiera Teodoro Sosa, ese semi-dios que se ha erigido a partir de aquel personajillo de pueblo venido a más por decir una palabra más alta que la otra hace un par de años, tiene derecho a cortarnos las alas, a mutilarnos la ilusión de seguir creyendo en el proyecto colectivo de todos que es Gáldar, ese municipio donde nacimos hace ya un par de años y que queremos seguir viendo lleno de vida, gente, ilusión, esperanza y progreso.
Y por eso vamos a seguir trabajando. Desde Gáldar Ahora y desde donde haga falta. Y yo, particularmente, aunque desde la distancia en estos momentos por obligaciones académicas, me comprometo más que nunca con la causa, más indignado que nunca, como no podía ser de otra manera por parte de alguien que además estudia Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración, y con la nostalgia que siempre da la distancia, y que ve como cada día se toman estas decisiones arbitrarias que liquidan lo poco que queda de nuestro pueblo.
Valga la aplicación de un poema de Machado, de 1914, pero de rabiosa actualidad en estos tiempos que corren, y cambiando el topónimo de España por Gáldar, define a la perfección lo que está ocurriendo y lo que todos esperamos, y en el fondo sabemos, porque estamos convencidos, que va a ocurrir.
la malherida Gáldar, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.
Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.
Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.
Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño—herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba—
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.
Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejò como un espejo bruñida su armadura
y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana… es mío.»
Y es hoy aquel mañana de ayer… Y Gáldar toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.
Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre:
como el diamante clara, como el diamante pura.


