Garzón se ha enfrentado a Pinochet, a Al Qaeda y a ETA sin consecuencias particularmente desastrosas para él ni para su entorno. Es normal, porque nada de eso importa a quien detenta el auténtico poder en nuestro país. Pero el franquismo es otra historia; es nuestra historia. Por más águilas que retiremos de las fachadas y más fascistas ecuestres que saquemos del centro, la España moderna hunde sus contemporáneos pilares en cunetas llenas de muertos anónimos, toneladas de dinero robado y décadas de documentos extraviados.
José A. Pérez | Mi Mesa Cojea

