Evo Morales, a debate

Mi análisis para Progreso21.es de la figura de Evo Morales en su visita a España:

Conocer a Evo Morales, es conocer la historia de Bolivia y de su pueblo. Es uno más de los campesinos que cuando nació, dormía en cuna de paja. Es un campesino venido a más, a mucho más: a presidente de su país.

Entre sus logros: nacionalizar los recursos naturales del país, principalmente los hidrocarburos, que son ahora la principal fuente de riqueza y que han conseguido devolver a Bolivia a un superávit históricamente merecido. Es, sin duda, un presidente apoyado por su pueblo, pero no por los medios internacionales. Ni él ni Chávez cuentan con la buena prensa internacional con la que contaron, desgraciadamente, Bush, y con la que cuenta ahora Obama. Una complicación añadida que sin duda da más valor a su posición como jefe de Estado boliviano.

Pero como no todo es oro, al igual que Chávez, su procedencia popular y la poca cultura propia de sus orígenes han convertido sus discursos en populismos, muchas veces violentos, pero que en Leganés concretamente, no se notó. Sin embargo, hoy mismo llegan imágenes de Venezuela con un Chávez amenazante, en tono violento, anunciando el desarrollo contra viento y marea de la industria nuclear con el apoyo de Rusia.

La situación de América Latina ha mejorado. De eso no cabe duda alguna. La oligarquía y los golpes de Estado, muchas veces auspiciados desde Estados Unidos, se han cambiado por campesinos presidentes y votos democráticos. Pero Sudamérica no es Europa, y cabe esperar mucho más avance. Y no es, desde luego, ni apostando por energía nuclear, con los fines que sean, ni con discursos populistas y violentos que le generan aún más oposición: la mirada negativa de medio planeta ante la sospecha de que se pueda estar engendrando la semilla de nuevas dictaduras procastristras.





Chávez calienta el ambiente


Como si Latinoamérica tuviera pocos problemas y las diferencias con el imperialismo norteamericano fueran pocas, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha decidido comenzar a desarrollar la energía nuclear, presumiblemente enriqueciendo uranio. La medida supone un argumento más para el eje colombiano-estadounidense que ahora podrá también decir que en Venezuela se desarrollan “armas nucleares”. Exactamente lo mismo que dicen de Irán.

Sin duda, lejos de ir en la vía de pacificar la situación y buscar una vía diplomática, Chávez empeora así las relaciones cuando no es ni el momento, ni el lugar para hacerlo. Y como sucede en Europa, surge también el debate de si es necesario desarrollar una energía nuclear que genera tantos residuos, sobre todo en un país que no tiene dependencia alguna del petróleo, porque es uno de los principales productores mundiales y recientemente ha descubierto grandes acumulaciones de gas natural.

La opción progresista de optar por las nuevas tecnologías, las energías verdes y la innovación no se contempla en Venezuela, demostrando que la clase política indígena, que gobierna también en otros países como Bolivia, Ecuador, … no tiene iniciativa innovadora y son, en el fondo, campesinos venidos a más que consiguen mejorar la situación de sus iguales, pero no ir más allá en la búsqueda del progreso. Son conservadores en este sentido.

Grave error el de Chávez. Aumenta la tensión. Aumenta los argumentos de la oposición. Aumenta su discurso populista. Disminuyen las espectativas de una América avanzada y en Paz.





Pagando que es gerundio

El Gobierno de Zapatero, mientras la economía española marchaba “bien”, mientras los excesos de la construcción y del sistema productivo desproporcionado que teníamos generaban las burbujas que nos explotaron, bajaba el Impuesto de Sociedades un 5%, el IRPF un 6%, eliminaba el Impuesto sobre el Patrimonio y devolvía 400 euros a todo ser viviente.

Las empresas, constructoras-especuladoras incluídas, pagaban menos por un beneficio obtenido de una manera que ahora nos ha llevado a todos a la hecatombe económica. La progresividad del IRPF no mejoró ni un ápice con un descenso generalizado del 6%, y tampoco lo hizo con una devolución generalizada de 400 euros. El Impuesto de Patrimonio disminuyó enormemente la presión fiscal sobre las familias más acaudaladas de este país, que son, lógicamente, las que mayor patrimonio tienen. La progresividad fiscal, algo que en teoría sí que es de izquierdas – y no “bajar los impuestos”, como tanto pregonaba el presidente – no ha mejorado nada desde que Zapatero llegara al poder en 2004.

La política fiscal post-crisis tampoco supone ningún avance. Ahora suben los impuestos a las rentas del capital, pero también impuestos indirectos como los que gravan el alcohol, el tabaco y la gasolina. Y lo más grave de todo: también el IVA. El que pagamos todos los españoles: empresarios, profesionales, millonarios, ricos… pero también estudiantes, parados, pensionistas… Es la política fiscal de siempre. La misma que nos encasquetaría un partido de derechas. Los beneficios, mientras duró la etapa boyante, fueron para los ricos. Ahora, cuando ya no hay beneficios, las pérdidas se “socializan” y nos toca a todos pagar los platos rotos.

Y luego los oiremos gritando que viene la derecha. Y nos sonará igual que el grito de Pedro avisando de que viene el lobo. Pero a nadie le importará, porque el lobo (PP) y el lobo disfrazado de cordero (PSOE) tienen la misma política económica. Por mucho marketing, por mucho que la autoproclamen de izquierdas o de derechas, a los ciudadanos, a los que menos culpa tenemos, nos tocará estar siempre pagando, que es gerundio.





Más tropas para Afganistán y sin pasar por el Parlamento


El Gobierno enviará 200 soldados más a Afganistán sin pasar por el Parlamento. Lo hará el viernes en el Consejo de Ministros. A pesar de que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había prometido a principios de su mandato que ningún soldado español saldría del país sin autorización del Parlamento, y de que la semana pasada había comunicado su intención de hacerlo. Lo incumple, y este viernes quedará aprobado en el Consejo de Ministros. Es decir, el envío ya es un hecho, y el Parlamento no tendrá ni voz ni voto.

Se trata de un error gravísimo en la postura del Gobierno, que a pesar de reconocer que es necesario redefinir la estrategia militar en el país, no sólo no la redefine, sino que aumenta las tropas en la actual línea estratégica. Una prueba más de que este gobierno navega a la deriva, y los vientos que soplan no lo llevan precisamente a la izquierda. La vela está partida, el mástil fuertemente dañado, y el barco, a punto de hundirse. Este gobierno que estaba fuertemente tocado por la crisis, se mete ahora en el berenjenal de Afganistán, aumentando las tropas en una misión que no goza precisamente de popularidad ni en el mismísimo Estados Unidos, y quedando toda la responsabilidad sobre sus hombros.

Zapatero se queda corto en la reforma tributaria, los bandazos económicos mantienen confudidos a los ciudadanos. El otoño que venía difícil, se complica aún más por momentos. Y mandando más tropas a Afganistán, contando sólo consigo mismo, con su propia y absoluta responsabilidad, el Gobierno no hace más que echarse más tierra encima en su particular y lento entierro. Volverá la derecha, y la culpa habrá sido de un PSOE que, con medidas como estas, ya no se puede decir en la izquierda.

Más fuentes: 20 minutos, ADN.es





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