A la izquierda de la derecha

El Senado debate la propuesta de Entesa Catalana de Progrès (ECP) por la que se instaba al Gobierno a revisar la normativa sobre declaración de Fiestas de Interés Turístico Nacional o Internacional a aquellas que comporten maltrato a animales o personas. Pretendía penalizar, no suprimir, las fiestas en las que se produce maltrato animal. El PSOE vota NO, como el PP.

El Congreso debate la reforma de la ley de Extranjería creada en el mandato del PP y que continúa agrediendo los derechos humanos de los inmigrantes. Mantiene centros de internamiento para encarcelar a personas por intentar llegar a una vida mejor. El PSOE vota A FAVOR, como el PP. Por un lado se reconoce que necesitamos inmigrantes para que España y Europa crezca, y por otro, se les criminaliza, cual ladrones o asesinos.

El Congreso debate la propuesta del diputado de ICV, Joan Herrera, de recusar al papa Benedicto XVI por sus declaraciones en las que afirmaba que el condón no es la respuesta contra el SIDA. El PSOE se abstiene. El PP vota en contra.

La mayor crisis económica de la historia de España. Se ven los “brotes verdes”, la luz al final del túnel. El Gobierno decide reducir el déficit público aumentando impuestos indirectos: el IVA. Todos los españoles, desde el más rico hasta el más pobre, pagarán un 2% más en cualquier producto que consuman. Las rentas más altas podrán seguir evadiéndose fiscalmente mediante las SICAV, sociedades de inversión a las que se les retiene un mísero 1% de su beneficio, y con un capital mínimo de 2.400.000 euros. A pesar de todo, Zapatero insiste en que la subida de impuestos afectará a las rentas altas. José Luis, por si no había quedado claro: a los españoles no nos gusta que se rían de nosotros.

PD: Cuando el PP tiene razón, algo va mal. Cuando “el PP es el gran representante de las clases trabajadoras”, algo va fatal.





Presupuestos agridulces

Sube el IVA del 16 al 18%, el reducido del 7 al 8%, y se mantiene la tasa superreducida del 4%. Por tanto, baja la progresividad. Es la carta más importante que hoy, por fin, el Gobierno ha puesto sobre la mesa. La otra: la retirada de los 400 euros, que finalmente sólo se dedujeron en año electoral, como muchos temían. Las rentas del capital: suben del 18 al 19% las menores de 6.000 euros, y el resto tributarán al 21%.

De las SICAV, finalmente, ni por encima se ha hablado. El paraíso fiscal nacional seguirá haciendo su función: evadir fiscalmente a las rentas más altas del país. La parte positiva: bajan el Impuesto de Sociedades cinco puntos a las PYMES con menos de 25 trabajadores, que tengan ingresos inferiores a cinco millones de euros y mantengan o incrementen los puestos de trabajo.

El gasto público se reduce un 3.9%, a pesar de que se mantienen políticas sociales, pilares del gobierno socialista, como la subida de las pensiones mínimas, más becas, más prestaciones por desempleo, medidas como la bonificación de 2.500 euros por nacimiento de hijo o adopción y políticas de dependencia. Sobre el salario de los funcionarios públicos, la vicepresidenta primera del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega, ha dicho que “no perderán poder adquisitivo”. Algunos medios han interpretado esto como una subida salarial, pero teniendo en cuenta que el IPC marca índices negativos, podría suponer una congelación del salario. La vicepresidenta ha agradecido, además, a los representantes sindicales su disposición para el diálogo.

El principal argumento del PSOE: “Nuestra presión fiscal seguirá por debajo de la media europea” y se trata de “una reforma equitativa y solidaria”. Pero las rentas más bajas pagarán más, y los ricos seguirán pagando lo mismo: un insignificante 1%. Equitativa y solidaria sí, pero precisamente con las rentas más altas. Una reforma descafeínada, como descafeínado ha quedado también el Gobierno tras las embestidas de la crisis. Y la cosa no termina aquí. Todos los partidos, absolutamente todos, han criticado los Presupuestos. Ni la derecha, ni la izquierda, está conforme. El PSOE se situa en tierra de nadie, y se anticipa un otoño duro, con unos Presupuestos para 2010, que si se aprueban, será con un 5 “superhipermega” raspado.





El Mundo al revés

El diario El Mundo no quiere quedarse al margen de la guerra económica entre PRISA y el PSOE, y entra también al trapo. Busca Pedro Jota cubrir el espectro de los lectores socialistas descontentos con PRISA en un intento, según publica PR Noticias, de “convertirse en el diario de mayor influencia en España” y “quedarnos con el lugar de El País”. Cree Pedro Jota que podrá copar todo el espectro político. Que sus lectores vayan desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, desde Losantos hasta Carod Rovira, pasando por el último pensionista del último pueblo de España.

La prensa española pierde credibilidad por segundos. Leer un periódico como El Mundo o El País es leer mierda, basura pura. Es leer editoriales, portadas y noticias que se enfocan en función de la cotización en Bolsa, del mercado y del beneficio. Son diarios que presumen de objetividad, pero que carecen absolutamente de ella. Padecen la subjetividad del balance de sus cuentas. Son los que controlan la opinión pública en función de sus intereses, y no dudan en mentir o cambiar de ideología de un día a otro con tal de ganar un euro más.

Es la política del marketing elevada hasta el infinito y más allá. Ya ni la ideología, ni los valores, ni nada, importa. Sólo el negocio, el beneficio. Y luego nos rasgaremos las vestiduras por la pérdida de valores en los jóvenes, cuando el mundo de la política ejemplifica día sí, y día también, que ninguna ideología, ningún valor, merece la pena mantenerse si se puede conseguir algo a cambio. Es la sociedad de la hipocresía, la que hace tiempo que perdió el sentido común. Los giros políticos de los medios y los partidos ya nos hacen perder el Norte.

Ni las brújulas podrán ayudarnos a situar a nadie en el dinámico espectro político que se está creando. Ya nadie es de izquierdas o de derechas. Ahora todos somos ambidiestros. Al final Rosa Díez fue una visionaria.





420 trampas

Sólo el 0,7% de los 4.137.500 parados que hay en España ha solicitado la prestación de 420 euros aprobada por el Gobierno el pasado agosto. Más de un millón de ellos no tienen derecho a ninguna prestación oficial, y tan sólo 28.000 han solicitado esta prestación. El presidente del Gobierno apuntó ya en su intervención ante el Comité Ejecutivo del PSOE a la economía sumergida.

Según estimaciones de algunos organismos, la economía sumergida supone en España el 20% del total, el mismo porcentaje que la población parada. Al final resulta que no es tanto el problema del paro, si no más el de la organización del sistema económico y laboral español. Hemos tenido un sistema económico que perdía consistencia por todas partes, y la sigue perdiendo, sólo que ahora, la crisis nos ha hecho abrir los ojos.

Sólo el mercado del sexo, el de la prostitución, podría ser buena parte de ese 20%; a lo que hay que unir un importante porcentaje del mundo de las drogas, los trabajadores que no están dados de alta en la Seguridad Social, … España tiene un problema: nunca ha tenido un sistema económico y laboral consistente. Es la hora de construirlo, o de volver a basar el crecimiento en otra burbuja. Dejar de lado el absurdo intento de acabar con la prostitución y regularizar su funcionamiento proporcionando un marco legal que garantice derechos y deberes laborales a sus trabajadores y trabajadoras, es una buena forma de comenzar.

Prostitutas que se encuentran al paro mientras cobran del sexo hay a cientos de miles, engrosando los datos macroeconómicos y dibujando un escaparate económico que hasta ahora hemos leído mal. Y podemos seguir contando las personas que viven del mercado negro de las drogas. Y aquellas y las de más allá. Al final la polémica de los 420 euros se ha quedado en nada, porque las cifras han demostrado que ni siquiera hacía tanta falta. Grave problema el de este país si el Gobierno no sabe ni lo que tiene entre manos, y se empecina en seguir gobernando al margen de problemas sociales, y también económicos, como la trata de seres humanos en el negocio del sexo, producto de una desregulación más propia del neoliberalismo que del supuesto nuevo sistema que presuntamente ahora hemos supuestamente fundado.





Duele el amor

PRISA y el PSOE vuelven a su idilio. El diario El País ha relajado hoy, y de qué manera, la crítica. Si hace unas semanas, el Gobierno iba “a la deriva”, ahora, previo tirón de orejas de mama PRISA, “Zapatero responde al aluvión de apoyos con un discurso radical contra los poderosos”.

Si hace unas semanas los subtitulares eran “crisis en el PSOE”, hoy son “el PSOE ante la crisis”. Tanto monta, monta tanto. ¿Y es que acaso alguien creyó alguna vez que iban a tirar 30 años de matrimonio a la basura? ¿Acaso alguien creyó que el PSOE seguiría siendo el PSOE sin El País, sin la Cadena Ser, sin Gabilondo, sin su histórico aparato mediático?

La “crisis” matrimonial se ve solventada con una evidente relajación en la crítica, justificada, además, con el cierre de filas de Ferraz y el discurso “radicalizado” de Zapatero contra “los poderosos”. Para PRISA no tocar las SICAV, subir impuestos indirectos, presumir de haber eliminado el impuesto sobre el patrimonio, eran hasta hace una semana un claro índice de que el Gobierno iba “a la deriva”, de que “Zapatero llama gobernar a lo que sus críticos llaman improvisar”. Hoy es ya “un discurso radical contra los poderosos”. Y qué viva la Pepa.

La TDT de pago ha vuelto a demostrar que en PRISA los balances se traspapelan muchas veces, quizá demasiadas, y se publican como editoriales. El marketing es tan importante en la política, como El País y la SER lo son en el PSOE. PRISA ha sabido perdonar que el PSOE le haya sido infiel con Mediapro, y volverán los oscuros editoriales, en tu periódico sus balances a publicar, y otra vez, con el titular desde Ferraz, informando manipularán.

Foto: El País





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