Ni que decir tiene que los momentos políticos que estamos viviendo desde ayer por la mañana en Gáldar son absolutamente excepcionales y, si se me permite, diré incluso que surrealistas. Sí, en todos los ámbitos. Ayer por la mañana pudimos ver al alcalde celebrando la victoria ante la administración: la Consejería de Empleo del Gobierno de Canarias admitía parcialmente el recurso de alzada presentado por el grupo de gobierno contra la resolución anterior de la Dirección General de Trabajo, y conseguía así sacar adelante un ERE algo más recortado, sin las 37 extinciones de contrato que proponía el alcalde y con suspensiones durante menos tiempo.
Sin embargo, la misma tarde nos daba un giro radical a la situación. Un comunicado de UGT daba la buena noticia: el Tribunal Superior de Justicia de Canarias notificaba, tan sólo horas más tarde que la Consejería, que un auto con fecha de 29 de diciembre suspendía cautelarmente y de forma inmediata el Plan de Empleo en el que se basaba dicho ERE, por dos motivos principales: por la falta de negociación con los sindicatos y porque, de llevarse a cabo los despidos, supondría un grave perjuicio difícil de reparar. Ahora queda el estudio pormenorizado y a fondo de la propuesta del grupo de gobierno que, como han denunciado los sindicatos en numerosas ocasiones y hemos recogido también en esta página, contiene irregularidades desde el principio hasta el final, empezando por los criterios, o mejor dicho, la falta de criterios de ningún tipo, utilizados en la elaboración de la lista del personal afectado, produciéndose agravios comparativos significativos entre los trabajadores municipales incluídos y excluídos del ERE.
Pero no. No se crean ustedes que un auto judicial del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, tribunal de más alta instancia de toda la Comunidad Autónoma de Canarias, iba a servir para que Teodoro Sosa, por una vez en su vida, hiciera caso a la Justicia y a la Ley. Y así fue. A primera hora de este miércoles empezaban los rumores de que, a pesar de la notificación del auto dictado desde diciembre del ya pasado año, el alcalde estaba ya firmando las cartas de despido y de suspensión que pocas horas después fueron notificadas a los trabajadores. Pero, ¿qué está pasando? ¿cómo es posible que un alcalde se salte un auto judicial y ejecute un Plan de Empleo paralizado judicialmente? Pues muy sencillo. Sólo hay que ir al titular de este artículo: estamos asistiendo al enésimo duelo entre la prepotencia del alcalde y la superioridad de la Ley, el imperio de la Ley, ese principio básico de todo Estado de Derecho que recoge la Constitución que el alcalde prometió cumplir, ya por dos veces, en las dos sesiones en las que ha tomado posesión de su cargo. Con una salvedad: este es el enésimo duelo, sí, pero por primera vez, también el más grave y el que, a buen seguro, más graves consecuencias va a traer para el alcalde y, esperemos que no, pero probablemente también para el Ayuntamiento.
Y aquí estamos. Esto es Gáldar. Este mismo lunes estarán en el paro todos esos trabajadores si la Justicia no actúa antes contra la prepotencia de este alcalde y manda parar esto de una vez por todas, con la Ley en la mano. Se hace absolutamente necesario. Ya los sindicatos lo han solicitado y cabe esperar sólo tiempo.
Tengan ustedes claro que este Expediente de Regulación de Empleo no es culpa de ningún trabajador ni de ningún ciudadano. El único culpable directo de este despropósito por el que de nuevo hoy somos noticia en todo el país no tiene otro nombre que Teodoro Claret Sosa Monzón, y si hay que extender la culpa a alguien más, no será a otros que a Encarnación Ruiz Alonso, Agustín Martín Ojeda, Juan Vicente Aguiar Moreno, Evelio Pérez Jiménez, Eva Patricia Martínez Fajardo, Rita María Mendoza Medina, Heriberto José Reyes Sánchez, Ana Teresa Mendoza Jiménez, Carlos Matías Ruiz Moreno, María del Carmen Mendoza Ramos y José Mendoza Mendoza. 12 nombres y 24 apellidos. Ni uno más, ni uno menos. Ellos fueron los que alzando su mano aprobaron en pleno este Plan de Empleo anulado ahora judicialmente, y ellos son los que con sus manos alzadas, convirtieron en alcaldesa a la prepotencia de Teodoro Sosa Monzón.
Que tengan cuidado. Sólo eso me cabe decir a los que crean que la situación es normal. Porque en Gáldar y en este Ayuntamiento nos estamos alejando peligrosamente de la normalidad, de la lógica y de la razón. Y la Justicia está de por medio. Las consecuencias, esta vez sí, pueden ser demoledoras. La ineptitud y la inconsciencia ante la Justicia no son excusa de nada. La ley es igual para todos, y el desconocimiento de ella no exime de su cumplimiento.
Pero esto es Gáldar. Un municipio donde el día 5 de enero recibimos a los Reyes Magos en helicóptero cuando no tenemos para pagar a los trabajadores municipales su salario desde septiembre, el principal sustento de sus familias. Un pueblo donde mantenemos una empresa del Ayuntamiento con un capital de más de 6 millones de euros para promover vivienda que nadie compra en plena crisis inmobiliaria, con 2,5 millones de viviendas vacías en todo el país, y con un gerente con sueldos estratosféricos, como estratosféricos fueron los 2,5 millones de euros gastados en sueldos de alcalde, concejales y cargos de confianza en la pasada legislatura, de los 9 concejales liberados de esta, y de los cargos de confianza encubiertos que sufren nuestros bolsillos. Un pueblo donde nos gastamos en fiestas miles de euros, mientras no tenemos ni para tener un servicio de recogida de basuras digno. ¿Las prioridades? Mal marcadas. ¿Los principios? Mal definidos. ¿Las políticas? Mal gestionadas. ¿Los dineros? Directamente derrochados. ¿El alcalde? Teodoro Sosa Monzón. Un nombre y un hombre que pasará a la historia de nuestro pueblo como el alcalde capaz de tropezar dos veces con el mismo ERE. Por no hacer en dos legislaturas otra cosa más que intentar despedir y poner en la calle a medio Ayuntamiento. Y así de triste será su currículum cuando deje la alcaldía. Habrán pasado 8 años y la única huella que habrá dejado será la de su mala gestión, su prepotencia y su absoluta falta de capacidad de diálogo y de gestión.
18 enero 12
Este lunes 24 la tarde-noche fue de asamblea en la sede del Partido Socialista en Gáldar, y hoy leemos en prensa un comunicado remitido por la ejecutiva en el que se recoge la oposición de los militantes a las formas y modos con que Teodoro Sosa y su grupo, el BNR-NC ha sacado adelante este Expediente de Regulación de Empleo, despidiendo también a 29 trabajadores más por la puerta de atrás este verano, suponiendo un recorte de la plantilla municipal de casi la mitad de los trabajadores y, por tanto, una merma en la calidad de numerosos servicios públicos, viéndose algunos afectados directamente con el cierre tras quedarse sin trabajadores.
El ERE no sigue absolutamente ningún criterio lógico de selección del personal, o al menos hasta hoy no se conoce, más que el de los mayores de 60 años, que no son ni la mitad de la mitad de la mitad de la lista negra de trabajadores despedidos. Se alega, además, una supuesta disminución de ingresos utilizando como base para ello sólo tres ejercicios económicos, los de 2008, 2009 y 2010, que según datos del propio grupo de gobierno y de la propia intervención municipal, tras quitar el ingreso extraordinario de la adjudicación del servicio de aguas en 2008 que ascendió a 10,9 millones de euros, nos encontraríamos con una línea ASCENDENTE de ingresos, en lugar de descendente como alega el grupo de gobierno en el punto número 1 de este expediente. No se ha hecho, tampoco, como exige la Ley de Estabilidad Presupuestaria y como venía reclamando la Intervención municipal desde 2008, un Plan de Saneamiento y Equilibrio Económico y Financiero que marcara las pautas de la desastrosa contabilidad municipal antes de pretender la ejecución del ERE. Como tampoco se ha hecho ni un sólo estudio sobre los Recursos Humanos del Consistorio ni la famosa Relación de Puestos de Trabajo (RPT), ni la Bolsa de Empleo pública que tanto el BNR-NC como el PSOE llevaban en su programa y ninguno de los dos han cumplido ni en 2007 ni en 2011.
Lo que sí que no llevaban en su programa era este Expediente de Regulación de Empleo, ni los despidos de agosto, ni los cierres encubiertos y recortes de servicios como la limpieza de los colegios, el centro de día de La Montaña, el servicio de Atención Temprana y Logopedia, el servicio de prevención y educación sobre drogas en los colegios, o el polémico cierre de la Escuela Municipal de Música, donde ya han sido despedidas 2 profesoras de piano y lenguaje musical y de clarinete, y otros tres profesores están incluídos en el Expediente de Regulación de Empleo. O también, incluso, la Oficina de Atención a la Mujer que se encargaba desde 2008 del desarrollo del Plan de Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres y que desde las elecciones del pasado mayo hasta hoy ha perdido 3 de las 5 trabajadoras, y de las que quedan, que son dos, las dos están dentro del apartado de suspensión de este más que polémico ERE.
Soy socialista, soy de Gáldar y estuve ayer en esa asamblea. Y yo, como muchos otros lo expusimos anoche, no sólo no estamos deacuerdo con las formas y con los modos de prepotencia, altanería y sinvergüencería de nuestro alcalde, sino que tampoco lo estamos, por todo lo anteriormente expuesto, con el fondo de ninguno de los recortes planteados, máxime cuando “la vaca que no da para todos” está dando leche a raudales para los señores miembros y amigos del BNR-NC: 9 concejales liberados, 4 concejales cobrando 900 euros al mes por representación, cargos de confianza encubiertos, gerentes de empresas municipales con sueldos estratosféricos, productividades otorgadas por decretos de alcaldía y un largo etcétera de asesores, coordinadores y enchufes varios que desde 2007 contribuyen un poquito más a sangrar las ya paupérrimas cuentas municipales. Hay que predicar con el ejemplo, y cuando eso no se hace no se puede pretender que el cierre de todos estos servicios y el despido de todos estos trabajadores pasen como si tal cosa, sin que nadie diga una palabra más alta que la otra.
Lo dije ayer y lo vuelvo a decir aquí, porque yo no tengo miedo de que las cosas en las que no se está de acuerdo lleguen a Teodoro Sosa ni a los ciudadanos. Me parece increíblemente sano para la democracia, para el propio partido y, sobre todo, para el futuro de este pueblo. Los cuatro concejales del Partido Socialista que han votado en los plenos a favor de estos recortes, sin antes haber consultado ni con la ejecutiva ni con la asamblea del partido, y que ahora se mantienen en el grupo de gobierno mientras se están ejecutando, están dejando absolutamente de lado los principios socialistas de un partido de más de 125 años de historia. Serán co-protagonistas de la ‘etapa dura’, de los recortes de esta legislatura, que Teodoro, que no es tonto, ejecuta ahora, en los primeros meses del mandato. Con este posicionamiento están perdiendo un poquito más la noción de la realidad y alejándose definitivamente del mandato representativo que el 22 de mayo le dieron los ciudadanos, que no fue para esto. Por tanto, apelando a su responsabilidad como representantes públicos y como socialistas, cabría decirles, como recalqué anoche, que ser socialistas hoy en Gáldar es incompatible con levantar la mano en los plenos para seguir apoyando la dictadura de la prepotencia y la altanería de Teodoro Sosa. No se puede gobernar con las formas de la derecha, y menos, cuando los fondos, son también los de la derecha.
El modelo de municipio al que vamos es el de la privatización de todos los servicios públicos, al modelo de concesiones administrativas que impone Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid, un modelo de copago, un modelo en el que los políticos no son los que gestionan. Para eso también la nueva Fundación. Ellos quedan relegados a cobrar y pagar, a manejar los números en los despachos, pero quien prioriza y gestiona los servicios son empresas privadas que priorizan también a la vez el beneficio privado para sus bolsillos, olvidándose de los intereses generales y de los ciudadanos. ¿Es ese el modelo de políticas públicas y de servicios sociales que queremos para Gáldar? Fuimos pioneros en construir y poner la primera piedra de casi todos, por no decir todos, los servicios sociales y el Estado de Bienestar en Gáldar y en este país, y no podemos cargarnos ahora nuestros propios valores, nuestra propia aportación a la sociedad, siendo también pioneros en matarlos y enterrarlos. Como bien dijo Demetrio anoche, “en Gáldar creemos que tenemos un muerto”, pero el muerto está más vivo de lo que, por intereses, nos cuenta nuestro querido alcalde, y nosotros, por seguir en el poder, nos creemos a pies juntillas.
Julio Mateo Castillo
25 octubre 11
El PSOE en el municipio de Gáldar es un partido fuerte, con gran proyección histórica, que ha estado en prácticamente todas las legislaturas de la democracia en el poder, excepto durante el gobierno de Manolo Godoy entre los años 2003 y 2007. Es un partido, por tanto, que es máximo responsable de la situación actual del municipio de Gáldar y de la gestión que hemos tenido durante los últimos 20 o 30 años por estos lares, y debería serlo del futuro que se emprenda a partir de ahora, siendo capaz de corregir el rumbo y enmendar los errores cometidos, desde el profundo conocimiento de la complicada situación interna del Consistorio.
Demetrio Suárez primero, después su segunda de abordo, Encarnación Ruiz, sin pasar nunca por proceso de primarias, contribuyeron en buena medida a que la imagen del partido se deteriorara y mucho por la falta de renovación interna, de candidato legitimado y de programa con opciones reales de gobierno. Y ello se ha venido demostrando año tras año en las urnas, desde 1991, año en el que el equipo de Demetrio Suárez elevó al Partido Socialista a sus cotas más altas de popularidad, siendo apoyado por el 64,75% de los ciudadanos galdenses, obteniendo el récord absoluto hasta hoy de número de concejales a una formación política en Gáldar, llegando a aglutinar 15 ediles.
A partir de ese año, y después de ya varias legislaturas de Suárez en el poder, poco a poco el Partido Socialista empieza a decaer en las urnas. Así, en 1995 obtiene también mayoría absoluta pero por la mínima: 11 concejales, perdiendo más de 2.000 votos con respecto a la convocatoria anterior. En 1999 la tendencia prosigue y el PSOE, todavía con Demetrio Suárez a la cabeza, pierde la mayoría absoluta obteniendo 10 concejales y gobernando con Coalición Canaria de Domingo Mendoza durante los próximos cuatro años. El apoyo de CC a la permanencia de Suárez en el poder después de varias legislaturas consecutivas le cuesta al partido nacionalista la desaparición del panorama político municipal, dejando de tener representación municipal, y al PSOE la caída definitiva en las elecciones de mayo de 2003 en las que obteniendo tan sólo 6 concejales ya queda fuera de toda posibilidad de pactos y PP-UnPG (10) junto con el BNR (5) forman gobierno.
Sin embargo, a pesar de esta tendencia continuada desde 1991, la ciudadanía galdense aprecia, y quizás con razón, que el partido nunca se ha planteado una renovación programática y de líderes profunda, que permita enderezar el rumbo, cambiar la tendencia y volver a ser el partido que históricamente más apoyos recaba en las elecciones galdenses. Así, en 2003 Demetrio Suárez abandona el municipio prácticamente por la puerta de atrás. Es duramente criticado durante el acto de apertura de la nueva legislatura por no aceptar el veredicto de las urnas y no asistir a realizar el traspaso simbólico de poder al nuevo alcalde, Manuel Godoy. La nueva secretaria general del partido pasa a ser su segunda de a bordo y concejal de Urbanismo durante la etapa de redacción del PGOU que se convierte en el principal motivo, tomado por BNR y PP-UnPG, que hace salir definitivamente al partido del poder en 2003.
Durante los cuatro años de cambio de gobierno, con Manuel Godoy a la cabeza, y con el comienzo del ascenso político de Teodoro Sosa como concejal de Urbanismo, Encarnación Ruiz se ve abucheada e insultada en numerosas ocasiones por Teodoro Sosa, quien la acusa de prácticamente todos los males heredados de las legislaturas anteriores. Sin embargo, como se recordará, tras la salida de los 4 concejales del pacto entre BNR y PP-UnPG, Sosa comienza una maniobra de vuelta atrás, dirige la crítica hacia Manolo Godoy, y se prepara para acceder al poder en 2007 junto con Encarnación Ruiz, y hasta el día de hoy. Electoralmente, el PSOE desde 2003 no levanta cabeza. Con Ruiz al frente, baja más todavía, perdiendo otros 2.000 votos y quedando relegado a tan sólo 4 concejales durante todas las legislaturas en las que se ha presentado hasta hoy.
Los grandes problemas del municipio, la situación económica y financiera, con una deuda de más de 30 millones de euros generada durante el largo gobierno de Demetrio Suárez, y estrechamente unida a los problemas relacionados con la política de personal en el Consistorio, cuya plantilla, reflejada en el capítulo I de los Presupuestos Municipales constituye año tras año más del 50% del total del presupuesto, no se enderezan. Se prosigue con una huída hacia adelante. Lo único que se les ocurre en la legislatura anterior es intentar hacer un ERE en una administración pública, que finalmente no salió adelante, y en esta legislatura lo están volviendo a intentar, probablemente para volver a tropezar con la misma piedra. Sin embargo, la política de personal que informan en campaña es continuamente obviada. Ni la Bolsa de Empleo ni la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), promesas tanto de las dos legislaturas como de los dos partidos, nunca se han llevado a cabo, y sin embargo, el ERE, que nunca lo dicen en campaña, sí que lo ejecutan.
La llegada de la crisis económica ahoga al Ayuntamiento definitivamente. La falta de liquidez es total. Los sueldos de los trabajadores corren serio peligro y Gáldar comienza a parecerse cada día más a una situación tan dramática como la de Grecia. El riesgo de quiebra pone en evidencia que la gestión económica y financiera ha sido nefasta, y que a pesar de llevar en el poder desde 2007, el BNR desde antes durante más de un año y medio, y además siendo responsables de la concejalía de Economía y Hacienda, y el PSOE desde tiempos inmemoriables, no han sido capaces de enderezar el rumbo. Más bien al contrario. La política de austeridad brilla por su ausencia durante toda la primera legislatura en la que se gastan más de 2,5 millones de euros en financiar un grupo de gobierno inflado por concejales liberados, subidas de sueldos, cargos de confianzas, alcaldes por decretos, y un largo etcétera.
El PSOE volvía al poder en 2007 sin haber cambiado nada. Sin haber subido ni 1 décima en sus votos, sino más bien al contrario, sin haber regenerado el partido, sin haber sido capaz de construir un proyecto con opciones reales de gobierno. Así, el partido se convierte en un partido satélite de Teodoro Sosa, que monopoliza todos los éxitos y deja al PSOE los fracasos, y Chona Ruiz, en la ‘segundona’ de Teodoro Sosa. En un escalón al que Teodoro Sosa pisa para subir al poder cada cuatro años.
Esta legislatura en la que ahora estamos comienza muy mal para el PSOE. A pesar de haber logrado mantener los apoyos en las urnas, algo que sorprende incluso internamente donde se esperaba lo peor, el partido pierde cotas de poder dejando las concejalías más importantes copadas por el BNR-NC de Teodoro Sosa, por lo que se refuerza aún más la idea de partido satélite y de falta de liderazgo de Encarnación Ruiz de cara a la ciudadanía. Además, durante el proceso de negociación de pactos después de las elecciones, PP-UPG y CCN critican que Encarnación Ruiz, aún proponiéndoselo, no se ve dispuesta para ser alcaldesa de Gáldar, lo que aunque no siendo reconocido nunca públicamente por ella misma, profundiza aún más la idea de falta de liderazgo y capacidad ante los ciudadanos.
Transcurre el verano, y se empieza a atisbar cuáles van a ser las líneas políticas que está definiendo Teodoro Sosa para esta nueva legislatura. Comienzan los despidos masivos y el ERE comienza a sonar como un potente run-run que vuelve a desatar el caos entre los trabajadores de las Oficinas Municipales y de todos los servicios públicos del Ayuntamiento, que se ven drásticamente recortados e incluso algunos de ellos directamente cerrados tras los despidos masivos de todos sus trabajadores. Pronto, los ciudadanos se organizan y empiezan las protestas. El PSOE de Encarnación Ruiz, dirigiendo la concejalía de Servicios Sociales y apoyando con sus votos el gobierno de Teodoro Sosa, está siendo cómplice y testigo directo del mayor recorte de servicios públicos de la historia de la democracia en Gáldar, oponiéndose incluso a sus propias siglas en cuanto a lo de socialista y obrero, a su propio programa que defendía justamente lo contrario, y a la propia esencia del partido desde que lo fundara Pablo Iglesias en 1879. Los militantes no tardan en reaccionar y organizarse internamente, preocupados por la percepción que de ellos se está teniendo en la ciudadanía, y exigen un cambio de rumbo.
La legitimidad de la que ahora mismo goza la ejecutiva del Partido Socialista en Gáldar, encabezada por su secretaria general, Encarnación Ruiz, y el grupo socialista en el Ayuntamiento, encabezado también por Ruiz como número 1 en las listas, está bajo mínimos. Un sistema de democracia representativa como el que define nuestro sistema político en los Ayuntamientos se basa en la legitimidad de los representantes para representar a los ciudadanos. Y esa legitimidad se divide a su vez en dos tipos: legitimidad de origen y legitimidad de ejercicio. La legitimidad de origen hace referencia al momento de la elección, el momento en que los ciudadanos, mediante su voto, otorgan su confianza a uno u otro candidato, y la legitimidad de ejercicio a la rendición de cuentas al electorado, a la adecuación de las decisiones y políticas implementadas con lo que se comunicó a los ciudadanos en el programa que se iba a hacer y que hizo que éstos otorgaran su confianza a ese proyecto y no a otro. Evidentemente, esto último, tanto a PSOE como a BNR-NC, les queda muy grande. Un proyecto político no puede presentarse a unas elecciones garantizando estabilidad laboral, enviando incluso cartas personales a los trabajadores, y a los tres días de estar en el poder, emprender justamente el camino contrario: el camino de los despidos masivos. Y no lo puede hacer porque políticamente, como he explicado, está muy mal y pierde toda la legitimidad, pero es que, señores, moralmente, eso directamente se llama mentir y engañar al ciudadano descaradamente.
Por lo tanto, ante esta situación, quizás sea hoy el momento oportuno, quizás estemos en el lugar indicado, para emprender el proyecto de renovación interna que los ciudadanos vienen demandando al PSOE en las urnas legislatura tras legislatura, con el único pero no simple objetivo de volver a recabar la confianza de los y las galdenses que antaño confiaron masivamente en el proyecto socialista y que hoy, decepcionados, lo han abandonado. Esa decepción ciudadana se tiene que traducir en ilusión y valentía de los militantes para tomar las iniciativas que sean pertinentes para que el partido vuelva a generar la esperanza perdida, y deje de ser el satélite ni el escalón de nadie para subir al poder cada cuatro años. El PSOE no se lo merece, no se lo merecen sus militantes y, sobre todo, no se lo merecen los ciudadanos de Gáldar.
Julio Mateo Castillo
Director de www.galdarahora.es, estudiante de Doble Grado en Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Carlos III de Madrid y militante del Partido Socialista
10 octubre 11
Pues resulta que no, que aquella separación tan necesaria que nos vendieron hace unos años, ahora no lo es tanto. Román Rodríguez y Paulino Rivero han decidido que lo mejor de cara a las elecciones generales del próximo 20 de noviembre es volver a unirse para tener garantizada la representación en Madrid, no vaya a ser que no les salga bien la estrategia y se queden sin sillón en el parlamento nacional, lo cual supondría menos dinero para nuestros bolsillos, y eso, señores, no estamos dispuestos a tolerarlo.
“Mantenemos serias discrepancias ideológicas entre las formaciones nacionalistas, pero es mayor la amenaza centralista que se cierne sobre Canarias”. Son palabras de Pedro Quevedo, portavoz de Nueva Canarias, en un intento de justificar la alianza electoral entre su partido y Coalición Canaria, enfrentados durante los últimos ocho años en los que se han descalificado tanto orgánica como personalmente sus miembros. Sin embargo, después de tanto rifirrafe político, después de promover el insularismo barato y el pleito insular hasta cotas inaguantables, de cara a las próximas elecciones del 20 de noviembre ambas formaciones acudirán juntas a las urnas y, además, “intentarán hacer extensible el pacto a otros partidos minoritarios de índole nacionalista”, según informa El País.
Coalición Canaria ya no es ATI para el señor Román Rodríguez. Después de 8 años pasándose la pelota unos a otros sobre la responsabilidad de la mala situación económica del archipiélago, que cuenta con la tasa de paro más elevada del país con más de un 30% de desempleados, después de 8 años de acusaciones de que CC-ATI, como ellos la llamaban, se dedicaba a beneficiar descaradamente a Tenerife y a su provincia, podemos volver a unirnos, pretendiendo que nadie diga nada, para volver a tener sillón y sueldo en Madrid.
Y es que las circunstancias para Nueva Canarias no son buenas. En las últimas elecciones, a pesar de conseguir entrar en el Parlamento autonómico con 3 escaños, pierde en el Cabildo de Gran Canaria la confianza de buena parte de su electorado, después de 4 años con su máximo líder, Román Rodríguez, como vicepresidente de la máxima institución insular, pasando de 5 a 4 consejeros y quedando relegada a la oposición después de que el electorado grancanario le diera un voto de castigo importante al PSOE de José Miguel Pérez, con quien gobernó durante toda la legislatura 2007-2011, pasando de 12 a 7 consejeros y perdiendo más de un 13% de su electorado.
Esto supone para Nueva Canarias la pérdida de todos los puestos de gobierno, quedándole tan sólo algunos ayuntamientos, y estando, por tanto, en la oposición en las demás instituciones de Canarias, por lo que en esta legislatura, después de intentarlo con ese seudopartido del CCN de Ignacio González en 2008, y no conseguir llegar ni a un diputado, ahora lo intentará conjuntamente con Coalición Canaria, que ya tuvo en 2008 dos escaños en el edificio de la Carrera de San Jerónimo.
El nacionalismo, en la teoría política, es una ideología, y eso en los supuestos partidos nacionalistas canarios existe más bien a la baja. La única idea, la única ideología que se puede entrever, es la carrera por el poder y el dinero, por el negocio seguro, dejando bastante de lado cualquier valor o ideología y, por supuesto, a los ciudadanos. Su único argumento es esa “fuerza centralista”, esa más que supuesta “amenaza centralista que se cierne sobre Canarias” de la que hablan como si fuera una especie de monstruo que todo lo devora. Se creen que representan mejor a Canarias de lo que lo puede hacer Juan Fernando López Aguilar o José Manuel Soria, se creen más canarios que nadie, y con ese pin puesto en la corbata se presentan en mítines y ruedas de prensa como los salvadores de la patria en la que llevan gobernando desde ya ni se sabe, haciendo un turnismo patético en el poder, y diviéndose cuando les interesa, volviendo a estar juntos cuando interesa menos, y jugando mientras tanto a crear una división ilusoria entre Tenerife y Gran Canaria, entre Santa Cruz y Las Palmas, sin importarles lo más mínimo el futuro de Canarias ni de nadie.
Han gobernado Cabildos, han estado desde hace años y están en el Gobierno de Canarias, y no se consideran los más mínimos responsables de ese 30% de paro del que hablan acusando no se sabe bien a quién, ignorando que son ellos, Coalición Canaria y Nueva Canarias, Román Rodríguez primero, Paulino Rivero después, los únicos y máximos responsables de que las islas sean la región de todo el país con mayor desempleo y con mayor precariedad laboral. Son la garantía de la falta de futuro para Canarias y tienen la cara de seguir vendiéndonos la moto del progreso.
Y lo peor es que ni ellos mismos tienen futuro. Allá donde gobiernan se les ve. En Gáldar, sin ir más lejos, tenemos a Teodoro Sosa, firme candidato a vivir del mismo cuento que su amigo Román, el que por cierto ha dado también su apoyo al Expediente de Regulación de Empleo en una rueda de prensa. En fin, el certificado definitivo de la inoperancia y la falta de gestión que nos ha llevado hasta donde hoy estamos. Y desde luego, la última responsabilidad, como siempre, del ciudadano que vota. El próximo 20 de noviembre tendremos en nuestras manos la oportunidad de poner a estos vividores de la política donde se merecen. Donde puedan por fin dejar de jugar a su antojo con las islas como si fueran un puzzle de 7 piezas que cuando nos interesan van juntas, y cuando no, las separamos sin problema alguno.
Julio Mateo Castillo
Estudiante de 3º del Doble Grado en Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración en la Universidad Carlos III de Madrid y director de www.galdarahora.es
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08 octubre 11
Y llegó el día. En realidad todos los que conocemos al Teodoro Sosa de verdad, no el que se nos pinta en carteles cada cuatro años, ya lo sabíamos. Era su idea desde que entró en el Ayuntamiento, o incluso antes. Hacer majo y limpio, con la idea de limpiar el Ayuntamiento de los malvados trabajadores municipales que nunca estuvieron ahí para adorarle y meter a los suyos por detrás, a escondidas, sin que ninguna voz que pueda llegar a ser demasiado molesta pueda hacerse eco. Pero se equivocó. Porque voces hay muchas, tantas como ciudadanos indignados por una política de personal marcada desde el primer día por el enchufismo, el nepotismo, los intereses personales y el afán de protagonismo por encima de todo y de todos.
Dice que lo hace por la grave situación económica del Ayuntamiento. Y eso también lo sabíamos. Nunca Gáldar, desde el comienzo de este siglo, ha tenido una situación financiera mejor que ahora. Con más de 30 millones de euros de deuda desde que Demetrio Suárez dejara la alcaldía, las cuentas de la tesorería del Consistorio nunca han salido. Y sin embargo, tuvo la cara de gastarse en la pasada legislatura 2,5 millones de euros en sueldos de 7 concejales con dedicación exclusiva, otros 4 cobrando 900 euros al mes, y más de 7 cargos de confianza con sueldos casi siempre superiores a los 3.000 euros mensuales. Y no sólo eso, al empezar esta legislatura en la que prometió no tener cargos de confianza, se aumentó de 7 a 9 el número de concejales liberados, y de nuevo, otros 4 concejales cobrando los 900 euros al mes en concepto de representación. Dijo no a los cargos de confianza, pero fiel a su estilo, no iba a renunciar a que sus lacayos más cercanos estuvieran rondando las oficinas municipales controlando a diestro y siniestro. Pronto llegaron las noticias de la contratación de asesores con sueldos estelares, cercanos incluso a los 5.000 euros, que provocaron incluso divisiones internas dentro del propio partido, si se le puede llamar así a la asociación de amigos que quieren vivir del cuento en la que se ha convertido, o quizás siempre fue, el Bloque Nacionalista Rural.
Y si después de estas cifras, vemos lo que dicen que se van a ahorrar con el ERE, la indignación puede aumentar por segundos. Los que tengan problemas cardíacos mejor que no sigan leyendo este artículo. Según los datos del grupo de gobierno de Teodoro Sosa, la extinción del contrato a 54 trabajadores implicará una disminución anual de los costes de personal por 1.460.981 euros y la suspensión temporal de contrato a 84 trabajadores supondrá una disminución anual del coste de personal de 1.111.971 euros. La suma de ambas: 2,5 millones de euros, justo lo que se gastó el señorito en la pasada legislatura en pagarse a sí mismo y a sus amigos los lujosos sueldos de los que disfrutaron durante más de 4 años.
Es evidente que el Ayuntamiento de Gáldar ha tenido siempre una gestión de personal increíblemente desastrosa. Y también es evidente que los servicios municipales no están funcionando como es de desear. Por lo que la conclusión es clara: la gestión de Recursos Humanos y la ubicación de cada trabajador en su puesto de trabajo, con las funciones que tiene actualmente, está generando un organigrama caótico más digno del camarote de los hermanos Marx que de una entidad pública como es el Ayuntamiento de Gáldar. Prometieron la Sociedad Deportiva Municipal. Prometieron la creación de sociedades culturales y de ocio. Prometieron potenciar el deporte base desde las Escuelas Deportivas Municipales que antaño funcionaban desde el Ayuntamiento y que ahora ha tenido que retomar la iniciativa privada de clubes como el Egonaiga ante la fuerte demanda de los niños y jóvenes galdenses. Y lejos de cumplir nada de eso, para lo que hubieran necesitado una reorganización de trabajadores y una puesta a punto de todos estos servicios, con los que además hubieran obtenido muchos ingresos que incluso podrían haber dejado beneficios en las arcas municipales que ayudaran a mermar la delicada situación financiera de la deuda, nos encontramos en este comienzo de legislatura que lo que pretenden es cargarse además lo poco que queda. La Escuela Municipal de Música, cerrarla, mutilando así de origen a la Banda Municipal de Música, premiada internacionalmente y gran baluarte de la cultura galdense. Haciendo justamente lo contrario, haciendo justamente lo que de verdad prometieron desde 2007, hoy el Ayuntamiento tendría más empresas públicas y entidades que estarían generando empleo, puestos de trabajos tan necesarios en los tiempos que corren, y además, si fueran bien gestionadas, también ingresos para el Ayuntamiento. Y lo fundamental que es de exigir a cualquier entidad pública local: SERVICIOS PÚBLICOS DE CALIDAD. Gáldar sería otra bien distinta. Los lamentos de miles de ciudadanos afectados por los fuertes recortes, y ahora también por el ERE, serían otros.
Pero, ¿por qué no está pasando esto? Porque simplemente tenemos un grupo de gobierno con unas personas a las que no se les puede exigir nada, no se les puede pedir, ni siquiera, que trabajen, que es para lo que cobran. Y en esa tesitura de falta de iniciativa y ganas de coordinar un Ayuntamiento, una entidad compleja donde las haya, se ven incapacitados para gobernar nada y ven que, para ellos, lo mejor es privatizarlo todo, cargarse todo lo que puedan, y tener que gestionar lo menos posible. Falta de preparación y falta de ganas se unen en un cóctel peligrosísimo que ha terminado haciendo más daño a Gáldar del que nunca nadie podía haberle hecho en tan poco tiempo.
Pero el tiempo corre a nuestro favor. Cada día que pasa, cada día que Gáldar se despierta más apagada, cada día que el municipio tiene una persona menos que se levante por las mañanas ilusionada por trabajar por su pueblo y salir adelante por el futuro de sus hijos y de sus nietos, cada día que se apaga una ilusión, se encenderá la de cientos y cientos de ciudadanos y ciudadanas indignados, galdenses, dispuestos a estar ahí para que las cosas cambien de verdad, de una vez por todas, que los eslóganes sean cosa del pasado, que las realidades sean el presente, el pan de cada día. Personas como por ejemplo Toba, reconocido por niños, jóvenes y mayores como ejemplo de lucha incansable por la juventud de nuestro municipio, por el deporte y el ocio de nuestros hijos. Y muchos otros que han sido ya despedidos como él, que se ven ahora afectados por el ERE, o que alguna vez tuvieron algo que ver con la prepotencia y altanería de Teodoro Sosa y pasaron el mal trago de aguantarlo. Hay futuro. Hay esperanza. Lo que no tiene que haber nunca es miedo. Porque nadie, ni siquiera Teodoro Sosa, ese semi-dios que se ha erigido a partir de aquel personajillo de pueblo venido a más por decir una palabra más alta que la otra hace un par de años, tiene derecho a cortarnos las alas, a mutilarnos la ilusión de seguir creyendo en el proyecto colectivo de todos que es Gáldar, ese municipio donde nacimos hace ya un par de años y que queremos seguir viendo lleno de vida, gente, ilusión, esperanza y progreso.
Y por eso vamos a seguir trabajando. Desde Gáldar Ahora y desde donde haga falta. Y yo, particularmente, aunque desde la distancia en estos momentos por obligaciones académicas, me comprometo más que nunca con la causa, más indignado que nunca, como no podía ser de otra manera por parte de alguien que además estudia Sociología y Ciencias Políticas y de la Administración, y con la nostalgia que siempre da la distancia, y que ve como cada día se toman estas decisiones arbitrarias que liquidan lo poco que queda de nuestro pueblo.
Valga la aplicación de un poema de Machado, de 1914, pero de rabiosa actualidad en estos tiempos que corren, y cambiando el topónimo de España por Gáldar, define a la perfección lo que está ocurriendo y lo que todos esperamos, y en el fondo sabemos, porque estamos convencidos, que va a ocurrir.
… Fue un tiempo de mentira, de infamia. A Gáldar toda,
la malherida Gáldar, de Carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.
Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.
Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.
Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño—herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba—
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.
Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilitó su brazo, acreditó su brío;
dejò como un espejo bruñida su armadura
y dijo: «El hoy es malo, pero el mañana… es mío.»
Y es hoy aquel mañana de ayer… Y Gáldar toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.
Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre:
como el diamante clara, como el diamante pura.
11 septiembre 11
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