Este domingo publicaba El País un reportaje sobre los sueldos de los consejeros y presidentes de las empresas del Ibex-35. Bajo la entradilla “los 584 consejeros ejecutivos y altos directivos de las empresas del Ibex 35 cobraron un millón de euros de media en el peor año de la recesión”, el diario de PRISA critica especialmente que el presidente de Martinsa Fadesa, inmobiliaria que quebró en verano de 2008, en plena explosión de la burbuja inmobiliaria, siga cobrando nada más y nada menos que 2,6 millones de euros en 2009.
Mientras tanto, el Gobierno de Zapatero congela las pensiones, baja el sueldo a los funcionarios y sube el IVA, un impuesto indirecto que afecta directamente al consumo de las rentas más bajas. Nada de hablar de reformas del IRPF, ni de las famosas y más que privilegiadas tributaciones de las SICAV, razón social de la que, por cierto, el consejero delegado de PRISA sabe algo, … De lo que habla el Gobierno es de reforma laboral: de que, de nuevo sean los ciudadanos de a pie, los que cobramos 113 veces menos que estos señores, quienes paguemos el déficit y la crisis generado por estos mismos señores. Y ante esto, normal que el PP supere ya en 9 puntos al PSOE. Y es que a mí particularmente, como a muchos españoles, con esta economía calcada a la derecha, me da lo mismo rojo que azul.
Y los bancos, que estaban tan “conformes” con todas estas medidas: el BBVA ha fijado para su presidente, Francisco González, una pensión de 79,8 millones de euros. El Santander, por su parte: 85,7 millones de euros.
Garzón se ha enfrentado a Pinochet, a Al Qaeda y a ETA sin consecuencias particularmente desastrosas para él ni para su entorno. Es normal, porque nada de eso importa a quien detenta el auténtico poder en nuestro país. Pero el franquismo es otra historia; es nuestra historia. Por más águilas que retiremos de las fachadas y más fascistas ecuestres que saquemos del centro, la España moderna hunde sus contemporáneos pilares en cunetas llenas de muertos anónimos, toneladas de dinero robado y décadas de documentos extraviados.
José A. Pérez | Mi Mesa Cojea
Si se ha puesto en duda la objetividad del juez Baltasar Garzón a la hora de instruir la causa abierta por las denuncias presentadas por las asociaciones de víctimas del franquismo para localizar y restaurar la memoria de las más de 130.000 personas que aún hoy permanecen desaparecidas en cunetas, pozos y fosas, yo hoy, aquí, quiero poner en duda la objetividad del Poder Judicial y, especialmente, del Tribunal Supremo.
Al alto tribunal se le puede acusar de ser “herederos del franquismo”, “lacayos de la derecha”. Se les puede decir mucho, y probablemente nada será suficiente para mitigar la indignidad y la impotencia que hoy sienten las víctimas, sus familiares, y los españoles que como yo sentimos vergüenza ajena de nuestro propio país, capaz de mucho para los demás, y de muy poco para sí mismo. Pero sobre todo, se les puede acusar de haber sido los autores de la última víctima que se ha cobrado el franquismo en España: el juez Baltasar Garzón. El mismo que pudo con los Gal, con Pinochet, con ETA, con tantos y tantos corruptos, … y que Gürtel y el franquismo, el franquismo y Gürtel, han hecho menguar su exitosa carrera de más de 22 años al frente de la Audiencia Nacional hasta su fin.
Y como decía Machado, España me duele. Me duele España y me duelen los ojos de ver a la Justicia siendo injusta, a los corruptos campando a sus anchas, y a las víctimas volviendo a derramar lágrimas en un día como hoy. Ayer se hizo más daño a la Democracia que un 23 de Febrero de 1981.
Zapatero ha tenido esta semana una despedida radical de las políticas sociales que desde el primer minuto de su legislatura, y también en campaña electoral, tanto anunciaba. Y con las nuevas medidas de recorte del déficit se acerca más que nunca a la derecha española, llevado de la mano de la derecha internacional que campa a sus anchas, especialmente, por Europa y Estados Unidos, propugnando un libre mercado que nos ha llevado a la caída libre.
Y duele, y mucho, que se sigan saliendo con la suya los especuladores. Que aquí nadie le ponga freno a la corrupción y a las grandes corporaciones que gobiernan países a golpe de intereses, a los paraísos fiscales, … que se quiten impuestos directos sobre las rentas más altas como el del Patrimonio, se suban impuestos indirectos como el IVA, no se suba la tributación de las SICAV, y mientras tanto, mi abuela y la tuya, que no tienen la culpa de nada, paguen los 30.000 millones de euros que hace un año le dimos a los bancos con sus ya precarias pensiones. No sin la ayuda de funcionarios (-5% de sueldo) y de las personas dependientes, que como ya se sabe, son claramente el origen de la crisis.
Pero seguiremos tan tranquilos, porque el Atleti ha ganado, y eso es lo que verdaderamente importa.